31 de octubre de 2014

La vieja "Tienda Roja" de Chamberí echa el cierre

Dibujo de la tienda de la familia Lesaola en sus mejores años comerciales. La obra es un regalo del artista Campillo para la familia.





Tienda de ultramarinos de la calle Sagunto esquina a Castillo. Foto tomada en la semana en la que se ha anunciado su cierre.


Despues de mas de ochenta años de existencia la tienda de ultramarinos que se encuentra en la esquina de Sagunto con Castillo, justo en el cogollo del viejo Chamberí, cierra sus puertas.

Hoy con la enseña de UDACO. Hace años con el nombre de Mantequería Lesaola. Y mucho antes formando parte de la red de las Tiendas Rojas que fueron el primer formato de tiendas en franquicia del que se tiene noticias en el ramo de la alimentación.

Un producto envasado para las Tiendas Rojas

Las actuales formas de comercio no dejan hueco apenas para las tiendas de proximidad. La familia que lleva el comercio son padre e hijo. El padre ya está jubilado y el hijo tendrá que buscarse la vida. Deseémosles lo mejor.

Antes de finales de año cerrará El Brillante de Eloy Gonzalo. La crónica de la muerte de los comercios se ha convertido en algo trivial. Mientras tanto nuestro barrio languidece. Calles que tenían una buena vida comercial y artesana han quedado en simples calles residenciales. Pero, bueno, mi capacidad de disgustarme por estas cosas, reconozco que ya está agotada. Lo siento.

Si que gustaría publicar el comentario que Lourdes Lesaola, de la familia de los propietarios de la tienda, me ha hecho llegar a traves de las redes sociales donde el post ya ha sido publicado. Es muy emotivo y completa muy bien la historia de esta tienda tan emblemática del barrio. Gracias a Lourdes,

COMENTARIO DE LOURDES LESAOLA

"No me imaginaba que lo hubiesen comentado en las redes. La verdad es que todo llega a su fin y nos sentimos orgullosos de este negocio que ha pasado por tres generaciones de Lesaolas. Yo personalmente tengo que decir que es parte de mi vida. He crecido con ella, nuestra cómplice nuestra segunda casa donde pasábamos todo el tiempo, donde mis hermanos le (robaban) las panteras rosas a mi abuelo, donde teníamos que hacer nuestras primeras llamadas de teléfono a los amigos bajo la esquiva mirada del abuelo y de mi padre, donde mi padre nos mandaba llevar o hacer algún recado y alguno de los cuatro hermano protestaba jajaja. Aprendi a preparar esas cestas de Navidad con esas moñas maravillodas que me enseño hacer mi padre.En fin tengo 47 años y se cierra un ciclo maravilloso de mi vida algo que nos dejo el hombre más grande de la calle Sagunto mi abuelo, seguido por otro Lesaola ilustre mi padre, y finalizado por mi hermano Jorge. Gracias a LA TIENDA como siempre la hemos denominado en casa que nos ha hecho crecer y gracias a los Lesaola por mantenerla 81 años."
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