11 de junio de 2011

Memorias de un barrio industrial

 Bloque escultórico dedicado a la imprenta y colgado de la fachada del edificio del BOE en la calle Trafalgar 27.

Pocos son ya los restos urbanos que den testimonio del pasado obrero y fabril de nuestro barrio. Una vez eliminado el maravilloso mural de la fábrica de gaseosas El Gallo de la calle Cardenal Cisneros yo creo, si alquien me corrije se lo agradeceré, que el único resto “arqueológico” del pasado industrial del barrio puede que sea la antigua carpinteria de Dato de la calle Jordán, felizmente restaurada por el restaurador, valga la redundancia, gastronómico Paulino.

Otro símbolo puede que lo sea el conjunto escultórico dedicado a la imprenta, que se encuentra colgado de la fachada del edificio de la calle Trafalgar 27-29- con anterioridad números 29 y 31. No he logrado conocer el nombre del autor de la obra pero tiene todas las trazas del arte escultórico de raices joseantonianas sindicalistas de la primera época del franquismo. Espero que algún lector del blog nos aclare la autoria del grupo escultórico.

Fábricas, fundiciones, talleres son un recuerdo leve en la memoria de los mas viejos del lugar. Entre ellos algún que otro trabajador de la imprenta del BOE que se hallaba instalada entre las calles Trafalgar y Jordán. En aquella imprenta llegaron a trabajar mas de 500 trabajadores especializados en el viejo arte de la impresión, hasta que se cerró en los años 80 y se trasladó a las nuevas instalaciones del barrio de Manoteras. Como ya saben ustedes el BOE dejo de imprimirse en papel hace dos años. Hoy solo existe la edición digital con contenidos abiertos al público y una pequeña edición en papel destinada a los archivos históricos de la vieja Gaceta.

Pero lo que la mayoría de los vecinos ignoran es que esa imprenta en cuyo edificio se ubican hoy la Librería del BOE y otras dependencias administrativas como el Consejo del Poder Judicial o el Instituto Nacional de Estadisticas, fue originalmente la sede de la Fundación Pablo Iglesias durante los años de la II República y de los talleres donde se imprimía el periódico diario “El Socialista”.

La historia la relata Andrés Saborit en su biografía de Julián Besteiro publicada en Fondo de Cultura Económica recientemente. Dice Saborit: ““Besteiro y Largo Caballero me expusieron la difícil situación económica del diario, que sólo podría publicarse con dos páginas, de no suspenderle como había pensado la anterior Comisión Ejecutiva, rogándome aceptara la subdirección del mismo, contando para hacermeeste ofrecimiento con la previa conformidad de Pablo Iglesias, que seguía siendo director de El Socialista. Sin vacilar acepté el puesto que se me ofrecía, en el que, ateniéndome a las dietas que percibía como diputado a Cortes por Oviedo, me mantuve hasta semanas antes de la proclamación de la República, en que habíamos amortizado todas las deudas del periódico,impreso en la Gráfica Socialista, cooperativa que yo había fundado; además, disponíamos de una fuerte suma para adquirir una rotativa moderna, y de un magnífico solar enclavado en la calle de Trafalgar, que obtuve de Dámaso Gutiérrez Cano, tesorero de la Gráfica Socialista,donado para levantar sobre él un edificio consagrado a la Fundación Pablo Iglesias”.

El proyecto de instalar la imprenta del periódico socialista en la calle Tragalgar tardó bastentes años en hacerse realidad. Realmente no fue hasta 1937 que la rotativa Wilker empezó a producir los primeros ejemplares del diario. Con anterioridad la imprenta de El Socialista se encontraba en la calle San Bernardo 62, muy cerca de la glorieta. La redacción y la administración del diario estaban en la calle Carranza 20. No fue muy largo el recorrido de la mudanza.

El resultado de aquel gran esfuerzo colectivo tuvo corta vida. En 1939, concluida la guerra civil, el régimen franquista usurpó- incautó en lenguaje judicial- esos locales y en ellos empezó a editar, con la maquinaria trabajosamente adquirida por las organizaciones socialistas, el Boletín Oficial del nuevo régimen.  

Hoy el edificio es la sede de la magnífica Librería del BOE. Poco visitada pues el nombre no invita a ello, es sin embargo una de las mejores librerías de Madrid. Contiene los fondos públicos de innumerables organismos oficiales de España. Libros de arte, de historia, de botánica, de geografía, etc, llenan sus anaqueles.
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