3 de mayo de 2013

Los cines de la calle Fuencarral echan el cierre

Cine Roxy-A
Foto casi premonitoria anunciando el Eclipse de los cines de la calle Fuencarral. Original de Enric Archivell

Primero fue el Fuencarral, cine que fue glorioso teatro de variedades antes de la guerra. Recuerda Tecglen en sus memorias como en algunas ocasiones se suspendía la función a medias por culpa de los obuses de la aviación franquista. Hoy es un edificio de viviendas.

Luego el Bilbao. Poco tiempo después de haber sufrido un serio accidente mortal por la caida de su marquesina. Hoy es un comercio de esos tipo 24 horas.

Puede que mas o menos por esa misma época desaparecieran los famosos Minicines, que si mal no recuerdo fueron las primeras salas de ese tipo de la ciudad. Toda una novedad en aquellos años 80. Hoy albergan unos almacenes de ropa de moda.

Ya mas recientemente echó el cierre la sala grande de los Roxy, con su enorme pantalla y uno de los pocos ejemplares de las salas clásicas de cine. Hace pocos días cerraron la otra sala Roxy y hoy se anuncia el cierre del cine Paz. Solo quedará el Proyecciones, joya del art decó madrileño, convertido hoy en una multisala sin caracter. Cercano estarán los Verdi de Bravo Murillo y mas cercano todavía el Palafox de Luchana al que cabe augurar poco futuro. No he citado al Luchana que cerró muy recientemente después de una sanción legal por malas prácticas de taquilla.

Y por supuesto que me he limitado a tratar de los cines del barrio, de este barrio, cerrados en épocas muy actuales. Si me remontase a épocas pasadas llenaría tres blogs. El Quevedo, el Chamberí, el Colón.....

Pasó lo mismo en la Gran Vía. ¿como no iba a pasar aquí? Lo milagroso es que se hayan mantenido tanto tiempo estas salas.

Los vecinos estamos de luto. No es cuestión solo de nostalgia por los tiempos perdidos. Es la sensación de que nos roban parte de nuestra vida. Que eliminan la cultura de nuestras calles para imponernos un modo de vida basado en el consumo, en la compra.

Que le vamos a hacer. Que tristes y deseperanzados nuestros tiempos.

Estoy pensando que si pudiera convocar una manifestación no lo dudaría ni un momento.

6 comentarios:

Javier Martín (Chamberí Digital) dijo...

Es triste la situación de los cines del barrio, debida muy en parte a la crisis, a los precios de las entradas y a las nuevas formas de disfrutar el cine.

También hay que echar la culpa a los gestores de estos cines, seguramente no se han movido como debían. ¿Por qué digo esto? No hay más que ver cómo cuando la entrada de los mayores a un euro las colas eran enormes. Quizás una bajada de precios y otras políticas comerciales hubieran podido salvarlos.

El público de estos cines era el del barrio (residentes y trabajadores), y gentes que venían a pasar un día de compras. Algunos no se habían renovado, sólo hay que ver el Palafox con su olor a naftalina y sus acomodadores vestidos de otro siglo. Con un tejido comercial tan grande en el barrio, no era difícil haber puesto en marcha una campaña ven al cine en Chamberí junto con los comerciantes, de forma que mediante cupones o similares al comprar en el barrio se regalase una entrada de cine, publicitar comercios en los cines, entradas, etc. Hay mil formas sin apenas gasto. Es más fácil cerrar y vender o alquilar los espacios ya amortizados que luchar por mantenerlos abiertos. El Proyecciones, renovado, con servicios y amplia oferta hace tiempo que es el preferido de los vecinos, puede que no sea tan rentable como en otros tiempos pero qué lo es en estos tiempos.

Anónimo dijo...

Javier MArtin: ¿alguna vez has gestionado un negocio propio? Puedo imaginar, por tus palabras, que no. Si tu tienes un local como un cine, de 2000 mt cuadrados de media, con 11 empleados(11 nominas+11 seguros sociales), facturas de luz de mas de 3000€, un 60% de porcentaje de taquilla va a distribuidoras+sociedades de gestion de derechos de autor+ iva+ etc etc). En menos de 6 meses todas las salas, deberan cambiar sus proyectores por el nuevo sistema digital que imponen las distribuidoras(alrededor de 40.000€/sala de inversion), eso sin haber amortizado aun una reconversion del cine de 1 sala a 5 multisalas....Tu crees que con esa lista de gastos y lo que omito, cobrando una entrada a 8,50€ da para algo mas? Si trabajaras en un bar, vensderias el cafe a 1 cent. si tuvieras un restaurante cobrarias el menu a 50 cent., si tuvieras una tienda de ropa venderias a 1€ cualquier prenda...y si a ti te bajaran el sueldo un 50%, aguantarias tu nivel de vida. Puedes opinar libremente, pero la ignoracia es el peor de los pecados.

Javier Martín (Chamberí Digital) dijo...

Querido anónimo con olor a naftalina.

Sé poco de gestionar un cine, pero todo el mundo sabe que el negocio está en cobrar 8 euros por un refresco de grifo y unas palomitas rancias.

Si lo que dices fuera así, ya no habría ningún cine abierto, algunos siguen en la lucha. Cada cual es muy libre de hacer con su dinero y tiempo lo que quiera, si has puesto un cine, imagino que te saldrían los números en su momento. Yo soy emprendedor, no me gusta la palabra empresario, y he montado varios negocios que gestiono yo sólo y sin apenas inversión, eso sí mucha imaginación y tiempo. Me gano el pan y no me quejo de mi nivel de vida, disfruto lo que hago.

Cuando uno tiene un negocio, porque el cine no es cultura sino negocio, lo defiende a capa y espada. Sólo tengo que ver a todos los comerciantes del barrio hacer lo que sea por sobrevivir en estos tiempos que nos ha tocado bregar y en los que hay que apretarse el cinturón. Te podría dar miles de ideas para gestionar un cine, pero me las reservo.

Las ideas valen más que el dinero, las ideas... son el material con el que se construyen los sueños.

Angel Alda dijo...

Que haya paz. Esta polémica me recuerda muchas otras relacionadas con la desaparición de determinados tipos de comercio. Pongamos los ultramarinos. El tsunami que supuso la aparición del supermercado se los llevó por delante. Efectivamente que hubo ultramarinos que sobrevivieron. Pero lo hicieron alterando el mecanismo y el posicionamiento de su negocio hacia la especialización por ejemplo. Con los cines pasa algo parecido. Pero hay que entender que si desaparecieron es por que coincidieron en el tiempo una serie de acontecimientos muy determinados. No solo era cuestión de precios o de surtido. Hubo todo un cambio cultural hacia nuevas formas de vida en las que el tiempo de compra era una variable muy importante dada la incorporación de la mujer a la vida laboral. Y por supuesto el declive del centro de las ciudades a favor de los barrios dormitorio. Todo conspiraba en contra del ultramarino. Con el cine pasa algo parecido. No podemos achacarlo todo a un fenómeno. ¿Que tambien influye la falta de adaptación del empresariado? por supuesto. Pero yo no lo llamaría falta de adaptación: el caso es que vender o transformar una sala de cine en gimnasio, en centro comercial y en tantas otras cosas era mucho mejor negocio. Por supuesto la transformación en multisalas y otros formatos. Hoy ese recorrido parece que ha terminado. Si acaso llama la atención la emergencia de las salas que exhiben versiones no dobladas y que además ofrecen productos culturales y merchandising de nuevo tipo. Y en estos momentos no cabe duda que el incremento del IVA se ha convertido en la puntilla para estos negocios.

Javier Martín (Chamberí Digital) dijo...

Conferencia

“CÓMO SE VENDE EL CINE”

Una reflexión sobre la publicidad que se hace en el cine y los métodos de marketing.

Tono Irisarri Núñez.

Doctor en Ciencias de la Comunicación, Licenciado en Derecho, Máster en IESE, y Presidente Ejecutivo de la Agencia de Publicidad Savia.



Lunes, 13 de mayo a las 19:00 horas.

Salón de Actos del Centro Cultural Galileo

Acceso libre hasta completar el aforo. Abstenerse gente con olor a naftalina.

miguel dijo...

Que tiempos aquellos en los 70 y 80 con la calle Fuencarral sobre todo a tope,con colas en los cines desde antes de las 4 de la tarde.Y los de la gran via,que encanto tenían...pero primero los video clubs,luego el internet,y los cambios de habitos de la gente lo han acabado matando.Ahora ves franquicias y demás.A veces,desde mi ignorancia,siempre me preguntaba si un cine no podía intentar hacer caja de alguna manera en esa cantidad de horas muertas que tenia,por la mañana.Tambien es mas que curioso ver como en la gran via muchos cines se han convertido en musicales,y eso que la entrada vale una pasta,es digno de analizar.

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