1 de junio de 2013

Un naturalista gallego se pasea por Olavide

Enrique Miranda en la Plaza de Olavide

Desde niño me asombra contemplar la vida de los pájaros, escuchar sus trinos y cantos y observar sus estrategias de supervivencia en la gran ciudad. Ver esa desigual pelea entre gorriones y palomas por levantar del suelo las migajas que les lanzamos desde la mesa de las terrazas. Adivinar por el canto el inmediato amanecer o por la altura del vuelo de los vencejos el calor de la jornada. Siempre he querido aprender sobre la vida animal en las grandes ciudades y recuerdo con gran placer una serie de televisión, creo que de los años 80, de un naturalista con barbas británico que se llamaba algo así como "un naturalista en la ciudad". Yo seguramente no conseguiré convertirme en un ornitólogo ni publicar sobre hallazgos en la especialidad. Pero si que tengo un pequeño atajo que ofrecer a los lectores del blog. Mi amigo Enrique Miranda se ha ofrecido a observar el cielo de la plaza de Olavide para contarnos a los urbanitas de este Madrid aquello que ocurre sobre nuestras coronillas. Es un placer traer el producto de su observación y sus fotos al blog. Les dejo con él.

Hace unos meses conocí a un madrileño muy ligado a mi pueblo, Ribadeo. Curiosamente, me sentí pronto identificado con él, ya que ambos seguimos caminos parecidos en nuestra vida, aunque a la inversa. Mientras él, una persona urbanita y enamorada del ajetreo de la gran ciudad, descubrió Ribadeo y decidió establecer allí su lugar de residencia estival, yo, un ribadense de pura cepa, acostumbrado al sonido de las olas y al graznido de las gaviotas, emprendí mi vida en Madrid, estableciendo aquí mi lugar de “invernada” (utilizando un término muy ornitológico).


Foto 1: Faro de Ribadeo 

Pero esta no es la única coincidencia en nuestros opuestos destinos, sino que, además de haber venido yo a vivir a su urbe, fui a caer justamente en su barrio, y concretamente en las inmediaciones de su querida Plaza de Olavide, en donde residí varios años. Por si alguien aún no se ha dado cuenta, la persona de la que hablo es Ángel Alda, a quienes los lectores de este blog conocen de sobra, por ser su autor.

Foto 2: Plaza de Olavide 

A pesar de las coincidencias que comentaba anteriormente, no nos conocimos ni en la Plaza de Olavide ni en Ribadeo, sino en Facebook a través de un amigo común (Antonio Gregorio). Pero pronto descubrimos que además de nuestro cariño por Ribadeo y Olavide, teníamos también en común otras aficiones e intereses, como ser ambos autores de un blog sobre nuestra patria chica. Tanta coincidencia no pasó inadvertida para Ángel, a quien pronto se le ocurrió una idea. Me planteó escribir un artículo para su blog sobre mi visión de la Plaza de Olavide, mientras él escribiría para mi blog sobre Ribadeo. Aceptado este intercambio de artículos blogueros, sólo faltaba ponerle fecha a nuestro encuentro, y éste llegó el pasado fin de semana. Me presenté en Olavide cargado con mis bártulos de pajarero (prismáticos, guía de aves y cámara de fotos), para sacar algunas fotos de la plaza y sus aves, y preparar así el material para mi artículo. Además, fue la excusa perfecta para conocernos personalmente. Aparte de disfrutar de su agradable compañía y la de su mujer durante un par de horas, tuvimos (y hablo en plural porque a mí también me acompañó mi mujer) el privilegio de asomarnos a la terraza de su casa y contemplar las estupendas vistas sobre la plaza. Muchas veces habíamos estado en anteriores ocasiones disfrutando de la plaza, pero nunca antes desde ese privilegiado mirador.


Foto 3: Balcón 

Hecha esta introducción sobre el porqué de este artículo, vayamos al asunto, que no es otro que ofrecer mi particular visión sobre la Plaza de Olavide y sus aves. En cuanto Ángel me propuso la idea, rápidamente se me vino a la cabeza cuándo iría a la plaza: cuando llegasen los vencenjos. Sus inconfundibles chillidos en las mañanas y tardes de verano me recuerdan enormemente a los años que viví allí, ya que su presencia era una constante. Recuerdo cómo cada año estaba pendiente de cuándo escuchaba a los primeros ejemplares en llegar, señal de que llegaba el verano (y también el horrible calor) a Madrid. Del mismo modo, cuando de pronto una mañana dejaba de oírlos, sabía que la estación estival se acababa, y me los imaginaba en ese tremendo viaje migratorio que realizan cada año.


Foto 4: Vencejos sobre la plaza 

Los vencejos, a pesar de ser muy comunes en nuestros pueblos y ciudades, pasan normalmente desapercibidos para la mayoría de los ciudadanos, que desconocen su interesante vida y la gran aventura que cada año supone su impresionante viaje migratorio. Son aves muy voladoras, hasta tal punto que en ocasiones pueden pasarse prácticamente el día entero volando sin llegar a posarse, durmiendo incluso en el aire. Por este motivo, ya que casi no las usan, la evolución les ha dotado de patas muy poco desarrolladas y cortas, lo que les dificulta mucho emprender el vuelo en caso de posarse directamente en el suelo. Les resulta mucho más fácil hacerlo desde el nido o lugares elevados, por lo que casi nunca se posan. Pero lo que sí tienen muy desarrolladas son sus potentes alas, ya que son unos auténticos acróbatas del aire, realizando rapidísimos planeos, piruetas, fuertes aleteos, etc. Se alimentan fundamentalmente de pequeños insectos, que capturan abriendo su gran boca en vuelo mientras barren todo lo que pasa en su camino, sobre todo hormigas, moscas, mosquitos… Es por ello que son verdaderos controladores naturales de estas poblaciones de insectos, que tienen su eclosión poblacional en verano, y que si no fuera por los vencejos y otras aves insectívoras, a buen seguro nos harían a todos la vida más difícil. Los vencejos se han adaptado perfectamente a las ciudades, y aquí encuentran sus lugares ideales para anidar y criar, que es para lo que cada año vienen a Madrid. Lo hacen en pequeños huecos y recovecos de edificios, tejados, paredes, etc., ocupando generalmente el mismo nido cada pareja año tras año. Del mismo modo, normalmente las parejas suelen unirse de por vida, separándose durante el invierno y volviendo a unirse en verano en el mismo nido del año anterior. Pero como decía anteriormente, una de las cosas que más me impresiona de estas pequeñas aves, es la gran aventura que supone su migración, que realizan dos veces al año, una para venir a sus lugares de cría, y otra para irse a donde pasarán la otra parte del año. Si ponemos como ejemplo a uno de los muchos vencejos que nacerán esta primavera en la Plaza de Olavide, emprenderá el primer viaje migratorio de su cortísima vida a finales de julio o agosto, acompañado de sus congéneres. Juntos realizarán un increíble viaje de miles y miles de kilómetros, atravesando la península, el estrecho de Gibraltar para dar el salto a África, y desde allí seguir rumbo al sur. En este camino, una de las etapas más peligrosas y complicadas les llegará al atravesar el desierto del Sáhara, ya que no bordean por el Atlántico como hacen otras especies de aves, sino que cruzan el desierto en línea recta. Si en esta arriesgada apuesta les surge algún imprevisto, como un repentino cambio del viento que les alargue el esfuerzo y el tiempo de travesía, o una fuerte tormenta, muchos de ellos morirán, quedándose a mitad de camino de su deseado destino. Los supervivientes, o el grueso de los grupos si las condiciones son buenas, superarán este obstáculo y continuarán descendiendo de latitud, enfrentándose a otros innumerables desafíos. Así será su viaje hasta llegar definitivamente a su particular edén, en algún punto del sur de África, tras sobrepasar el ecuador, como Namibia, Tanzania, Zambia, Malawi… Allí pasarán el verano local, alimentándose de la explosión de insectos que les depare el gran continente, para unos meses más tarde, guiados por su instinto, decidir que les ha llegado de nuevo el momento de emprender viaje. Esta vez lo harán en sentido opuesto, volviendo a enfrentarse de nuevo a un sinfín de retos y dificultades, para llegar de nuevo a la península en los meses de abril o mayo. Y así, año tras año, los vencejos atraviesan medio mundo dos veces al año, continuando un ritual que emprendieron sus antepasados hace muchísimas generaciones.


 Foto 5: Vencejos 

Pero no sólo de vencejos vive Olavide. Esta pequeña placita en pleno corazón de Madrid es un buen refugio para muchas otras de nuestras aves urbanas, como palomas, mirlos, gorriones, urracas, estorninos… Aunque esas, son otras historias.

Foto 6: Gorrión 

Foto 7: Palomas 

Foto 8: Estorninos 

Foto 9: Gorrión 

Enrique Sampedro Miranda es el autor del texto y las fotos que preceden. Blog Ría de Ribadeo: http://ria-de-ribadeo.blogspot.com

29 de mayo de 2013

MANIFIESTO: LA ACERA ES PEATONAL

Suscribo con placer el Manifiesto a favor de las aceras de nuestras ciudades como espacio peatonal exclusivo. Estoy harto de ver como motos y bicis invaden las aceras sin tener en cuenta la prioridad de los peatones y poniendo muchas veces en peligro la integridad de los mismos, especialmente personas mayores y pequeños.

MANIFIESTO : LA ACERA ES PEATONAL



Las aceras de nuestras calles son espacios públicos esenciales para la vida urbana. Son lugares en los que nos comunicamos, conversamos, intercambiamos, jugamos, corremos, caminamos o, simplemente, estamos de pie o sentados.
Las aceras no son canales de circulación de vehículos. El tránsito de vehículos rompe la complejidad y el carácter que tienen, es decir, la forma en la que estamos y nos comportamos en ellas.

La circulación de vehículos por las aceras es especialmente negativa para los grupos más vulnerables de la sociedad; para los niños y niñas, las personas mayores o las personas con discapacidad. El sentimiento de confianza se torna en percepción de riesgo o incomodidad.

En los últimos tiempos, para resolver los problemas de seguridad y espacio disponible en la calzada que tienen vehículos como las motos, las bicicletas o los diversos patines motorizados, algunos ayuntamientos están pervirtiendo el carácter de las aceras permitiendo que aparquen o circulen por ellos, contraviniendo las leyes y rompiendo la cultura de uso del espacio público.

Las normativas de tráfico y, en particular, la legislación de seguridad vial desde sus inicios en los años veinte del siglo pasado, han considerado las aceras como un espacio exclusivamente peatonal.

La reforma del Reglamento General de Circulación vigente, la norma básica que orienta el comportamiento de conductores y peatones, que está siendo elaborada en la actualidad, es una oportunidad de reafirmar el carácter peatonal, no circulatorio de las aceras. Los problemas de circulación y aparcamiento de los vehículos más débiles en el tráfico no deben resolverse en las aceras, a costa de la seguridad y comodidad de los peatones.

Además, es también el momento de apostar por una movilidad más sostenible cuyos pilares deben ser la defensa y promoción de la movilidad peatonal y ciclista. La movilidad ciclista tiene un gran potencial como modo de transporte urbano y sin duda puede contribuir a la mejora ambiental de nuestras ciudades. Sin embargo sería un gravísimo error que la promoción de la bicicleta se hiciese a costa del espacio peatonal, de sus aceras.

En conclusión, las organizaciones firmantes, conscientes de que las normativas contribuyen a generar comportamientos, instan a la Dirección General de Tráfico del Ministerio del Interior a mantener en la legislación de seguridad vial los rasgos peatonales y no circulatorios de las aceras, a reforzar la idea de que LA ACERA ES PEATONAL.
Entidades Firmantes:


13 de mayo de 2013

Dia de Internet en la plaza de Olavide

PROGRAMA DEL DIA DE INTERNET EN LA PLAZA DE OLAVIDE

Mañana, martes 14 de mayo, se celebrará en la Plaza de Olavide el Día de Internet con el programa señalado en la foto de arriba. Como no estaré por el barrio me será imposible reportar sobre el acontecimiento por lo que si algún vecino con ganas quiere preparar una crónica acompañada de fotos y/o video está invitado a publicarla en estas páginas virtuales.

3 de mayo de 2013

Los cines de la calle Fuencarral echan el cierre

Cine Roxy-A
Foto casi premonitoria anunciando el Eclipse de los cines de la calle Fuencarral. Original de Enric Archivell

Primero fue el Fuencarral, cine que fue glorioso teatro de variedades antes de la guerra. Recuerda Tecglen en sus memorias como en algunas ocasiones se suspendía la función a medias por culpa de los obuses de la aviación franquista. Hoy es un edificio de viviendas.

Luego el Bilbao. Poco tiempo después de haber sufrido un serio accidente mortal por la caida de su marquesina. Hoy es un comercio de esos tipo 24 horas.

Puede que mas o menos por esa misma época desaparecieran los famosos Minicines, que si mal no recuerdo fueron las primeras salas de ese tipo de la ciudad. Toda una novedad en aquellos años 80. Hoy albergan unos almacenes de ropa de moda.

Ya mas recientemente echó el cierre la sala grande de los Roxy, con su enorme pantalla y uno de los pocos ejemplares de las salas clásicas de cine. Hace pocos días cerraron la otra sala Roxy y hoy se anuncia el cierre del cine Paz. Solo quedará el Proyecciones, joya del art decó madrileño, convertido hoy en una multisala sin caracter. Cercano estarán los Verdi de Bravo Murillo y mas cercano todavía el Palafox de Luchana al que cabe augurar poco futuro. No he citado al Luchana que cerró muy recientemente después de una sanción legal por malas prácticas de taquilla.

Y por supuesto que me he limitado a tratar de los cines del barrio, de este barrio, cerrados en épocas muy actuales. Si me remontase a épocas pasadas llenaría tres blogs. El Quevedo, el Chamberí, el Colón.....

Pasó lo mismo en la Gran Vía. ¿como no iba a pasar aquí? Lo milagroso es que se hayan mantenido tanto tiempo estas salas.

Los vecinos estamos de luto. No es cuestión solo de nostalgia por los tiempos perdidos. Es la sensación de que nos roban parte de nuestra vida. Que eliminan la cultura de nuestras calles para imponernos un modo de vida basado en el consumo, en la compra.

Que le vamos a hacer. Que tristes y deseperanzados nuestros tiempos.

Estoy pensando que si pudiera convocar una manifestación no lo dudaría ni un momento.

17 de abril de 2013

El arte ocupa los espacios públicos. El retrato de la calle Murillo o Jane Birkin vuelve


Si no fuera porque ya tengo un post titulado algo así como "La Chica de la calle Murillo" ese hubiera sido el título de esta entrada.

Por mucho que he preguntado nadie sabe darme noticias del significado del retrato colgado debajo del letrero identificador de la calle Murillo, justo en la esquina con la plaza de Olavide. Autor, circunstancia, etc. He buscado con la magnífica herramienta de google para estos propósitos pero nada minimamente parecido. Y el caso es que la imagen me suena mucho.

Solo se que no es un grafiti ni un stencil. Tiene un brillo sólido y plastificado que me hace pensar en una obra gráfica-puede que serigrafía- editada sobre plástico transparente casi con toda seguridad. En cuanto a  su colocación ha debido exigir cierta parafernalia. Como mínimo una buena escalera.

Si algún amable vecino mas informado que yo puede contarnos algo aquí estamos. A ver si al final se ha pasado por la plaza Banksy y no nos hemos enterado como es lo propio en su caso.

ACTUALIZACIÓN. 20 ABRIL 2013

Poco tiempo después de captar la imagen del post veo que la misma ha sido utilizada con otro soporte, en ese caso se ve que sobre papel, y colgada en la esquina de Fuencarral con Sandoval. Sigue el misterio



Y ha sido entonces al ver esta nueva-vieja imagen- que me ha venido al recuerdo alguna foto vista de Jane Birkin. Y entonces si, entonces he podido comprobar que esta pieza de arte callejero no es otra cosa que una versión de una famosa foto de la actriz y cantante francesa hecha por Andrea Blanch en los años 60.

Vean si no la foto original

:



Desvelado el misterio solo queda espera que el "artista" de nuestras calles de un poco la cara y nos explique esta historia. No me extrañaría que todo esto no fuese mas que un montaje para vender camisetas...








16 de abril de 2013

2ª FIESTA POR LA ESCUELA PÚBLICA



Una vez mas los incansables y las incansables familias y profesores de Chamberí comprometidos con la defensa de la Escuela Pública se reunen festivamente en la Plaza de Olavide para celebrar que la marea verde sigue atenta en las calles de nuestra ciudad.

Fiesta de familias y profesorado
plaza de Olavide
viernes 19 de abril
17:00

15 de abril de 2013

Vivir en la cabeza del pulpo






Vivir en la cabeza del pulpo
Un cuento de Antonio Báez Rodríguez

 Me gusta venir a Madrid al menos una vez al año. A veces lo hago en verano (mejor dicho, lo hacemos, viajo con toda mi familia, más adelante te lo explicaré con detalles). A veces a finales del invierno para ver la aguanieve (si tenemos suerte). Vengo a Madrid e invariablemente fantaseo con quedarme aquí de forma definitiva. En ese caso le tendría que explicar la decisión a mi familia. Tengo una frase que con los años he ido afilando hasta este punto:
-Os quiero de todo corazón, pero me quedo a vivir aquí, en cualquier parque, pronto llegará la primavera y ya estoy deseando que vengáis a visitarme el año que viene.
Mi lugar preferido es la plaza de Olavide. Creo que allí sería muy feliz. Siempre veo en ella a un grupo o dos de desocupados que beben cerveza desde bien temprano. Beben y cuentan historietas divertidas. Es una plaza circular de la que salen ocho calles como si fuesen los tentáculos de un pulpo. Así que se puede decir que mi sueño es mudarme de la camioneta en la que vivo en una amable ciudad del sur, donde vivir en una camioneta  ya es una originalidad, a la cabeza del cefalópodo Olavide. Mi mujer es comprensiva y tolerante y creo que entendería bien mi ocurrencia de abandonarlas. De hecho la encontré a ella y a mis hijas mientras daba un paseo. Había salido a fumar y sin saber cómo, abstraído en mis cosas, me subí a la camioneta y me recibieron como al hombre de sus vidas. Yo ya tenía una vida previa que dejé atrás. Entre nosotros se estableció tácitamente un acuerdo. Cuando alguien pregunta cómo nos conocimos recurrimos a una explicación más prosaica: en el instituto. De las tres niñas la más parecida a mí es la pequeña. Por genio y por físico: mis ojos y mi mismo pelo rizado. Mi mujer es artista callejera y las niñas estudian ingeniería: no sé, quieren construir puentes y viaductos. Cuando venimos a Madrid me obligan a salir de la autovía para observar algunos tramos levadizos. Todos suspiramos ante la magnificencia de tales obras. Yo no trabajo mucho, así que apenas consigo ingresos que aportar a la economía doméstica. Por ese motivo no nos podemos permitir otra cosa que una camioneta en un camping. Gracias a las pantomimas de mi mujer comemos, nos vestimos y las niñas estudian (porque también ellas consiguen ingresos).
Una vez al año venimos a Madrid con la sana intención de que sus habitantes nos confundan, quiero decir, que nos tomen por quienes no somos. En cierta ocasión un individuo quiso saber si yo era un conocido paleontólogo de visita en el Museo del Prado, otra vez una chica abordó a mi mujer por la calle y le pidió un autógrafo pensando que se trataba de una famosa actriz televisiva. Nos divierte lo que hacemos. Si yo viviese en la cabeza del pulpo Olavide les contaría a mis compinches de sol y cerveza fría que también, como ellos, he dejado atrás una familia: una mujer preciosa y tres niñas que son la luz que me guía en este mundo. Quizás el año que viene me decida, cuando la frase anunciadora esté tan destilada dentro de mí que resulte irrevocable y esencial. Entretanto seguiremos disfrutando de nuestra compañía, de los momentos de felicidad que nos proporcionan nuestras hijas, de esas dulces mañanas sin obligaciones que nos imponemos cada dos por tres y de los sueños que nos embargan, algunos de ellos tan difíciles de comunicar. Algún día, lo sé, ellas se desvanecerán en mi mente y yo me evaporaré de las suyas. Habrá personas a las que eso les parezca terrible, pero te aseguro que no a nosotros. Es desde ya un consuelo muy dulce, como todo lo que para entonces nos haya sucedido.



Antonio Báez Rodríguez, es autor del cuento Vivir en la cabeza del pulpo. Profesor de Instituto en Málaga su ciudad natal. Es escritor con varios libros publicados y múltiples colaboraciones en prensa y medios de comunicación. Puedes seguir su actividad literaria a través de su blog Cuentosdebarro.

20 de marzo de 2013

HÍBRIDO QUIMÉRICO OLAVIDE. Un documental sobre la plaza



Extrañas imágenes, alucinatorias, de una plaza de Olavide mágica e hibridada. El interior del antiguo mercado, automóviles de los años 70 circulando por el anillo exterior al mercado antes de la voladura del mismo.

La plaza actual visitada por una cámara buscando los contraluces. Secuencias de la vida cotidiana. Restos de vidas de otras épocas. Visita a las galerias Galymer de la calle de Alburquerque, lugar de destino de los comerciantes expulsados del mercado destruido.

Solo los vecinos mas mayores pueden identificar con exactitud los planos mas viejos en el tiempo.

Una flor que crece en un frasco, oxigenada artificialmente. Potente metáfora de la Plaza de Olavide

El autor: Rafael Manuel Hernández Martínez. Un proyecto para Taller AW de Proyectos Upsam 2011 2012. No se mas. Así reza los títulos de crédito del vide colgado en youtube a finales de 2011 y al que solo he tenido acceso recientemente por una referencia en una página web rusa.

Prometo investigar mas sobre tan intrigante película. Sobre el origen de las imágenes. Sobre el autor.

9 de marzo de 2013

“Malasaña” de Carlos Osorio. La historia de un viejo barrio de Madrid

Portada del libro "Malasaña" de Carlos Osorio. Colección Barrio de Madrid de la Editorial Temporae. La foto está tomada en las fiestas de San Isidro en la calle del Pez. Años 50.




Hoy se ha presentado al público y a los medios de comunicación la nueva publicación de Carlos Osorio dedicada al barrio de Malasaña. Nadie como él para ejercer como cronista del céntrico barrio de Madrid que unos llaman Maravillas, otros Universidad y, los más, con el nombre de la heroína del dos de mayo de 1808.

Un trabajo de muchos años de recopilación de materiales, de procesar pacientemente noticias y recuerdos vecinales, en muchas ocasiones desde el blog del autor Caminando por Madrid y de investigar en hemerotecas y fondos documentales, han venido a propiciar la gestación de “Malasaña”. Editado por Temporae se suma así a las colecciones de libros de temática madrileñista del grupo editorial La Librería y, por supuesto, a la propia nómina de libros del mismo autor, que ya son referencia imprescindible de todos aquellos que pretendemos conocer las entretelas de nuestra ciudad.

Las notas que vienen a continuación tienen como fuente de inspiración el propio libro, que ya está desde esta misma semana en las librerías, y son un pálido reflejo de los textos, fotografías e ilustraciones que se presentan en el mismo. Pretenden ser una invitación para que usted, lector de este blog dedicado al vecino barrio de Chamberí, repare en la rica historia de las calles que forman el recorrido de nuestros pasos cuando nos dirigimos al centro histórico de Madrid y se anime a comprar el libro de nuestro amigo Osorio. Amigo con el que comparto parentescos lejanos, una visión parecida sobre nuestra sociedad e historia y, no menos importante, un paisaje común de descanso estival, en las viejas regiones de la Mariña de Lugo, él con la mirada y los pasos desde el occidente de la comarca y yo desde el oriente.

Quevedo, desde la atalaya de su glorieta, señala con la mano, su mano de espadachín y poeta, el camino que lleva a los vecinos de Chamberí hacia el centro de la ciudad. Hacía las abigarradas calles que desde Sol bajan a palacio o hacia los desfiladeros que caen al rio Manzanares o, inclinándose al levante, te conducen por aquellas callejas, figones y corralas en las que poetas y perdularios combatían por el amor de las damas o por el éxito de sus comedias.

Si sigues la estela marcada por el señor de la Torre de Juan Abad te verás obligado a transitar por lo que en los tiempos del poeta eran fincas de recreo, conventos, iglesias y palacios. Por San Bernardo caminaría Quevedo para negociar discursos, aleccionar novicias o encargar capas de buen paño de Béjar.

Hoy, al igual que en tiempos del gran escritor, los vecinos de Chamberí transitaremos por la Corredera, por Fuencarral o San Bernardo y encontraremos las huellas de cuatro siglos de la historia de Madrid. Historias de conventos y de iglesias. De los arquitectos, artistas y artesanos procedentes de toda Europa que se establecieron en los barrios actuales de Maravillas, Conde Duque, Universidad u Hospicio al servicio de aquella inmensa máquina de gasto suntuario. De aquellos caserones serios, duros y solemnemente sencillos por fuera que albergaban en su interior salones, capillas y claustros de una riqueza oculta. Calles en las que al caer la noche los señores de palacio se acercaban a practicar sus mejores juegos cortesanos detrás de los tornos conventuales. Historias románticas como los amores de Felipe IV y doña Margarita de la Cruz en San Plácido.

El mismo barrio que pasado el siglo de Oro se llena de palacios de la media nobleza y que empieza a dar vida y trabajo a un tropel de gentes de oficios tan variados como para dar lustre a las cocinas y a las caballerizas de los señores o que en las cercanías de los mismos les resuelven sus demandas de ropa, de calzado o de víveres. 

Pasa el tiempo y los caserones nobles envejecen y los conventos sufren las agresiones de nuevas políticas borbónicas menos amigas que los Austrias del gori gori. Más cultos y empelucados, los borbones son independientes del poder de Roma y bien que lo demuestran poniendo en la frontera a ciertas órdenes religiosas o más tarde propiciando la desamortización. Aquellos artesanos de la época borbónica  se vinculan a nuevas formas de entender la vida. Ya no son solo servidores de los señores de iglesia. Se constituyen en casta abierta, en autónomos de los oficios, de las artesanías urbanas. Son los majos de Madrid. El barrio, los barrios de lo que luego llamaríamos Malasaña cambian su paisaje. También llegan al calor de la corte de la flor de lis otro tipo de nuevos servidores. Músicos extranjeros, como Boccherini, que viven a medias de la nobleza, de la realeza y de las capillas eclesiales.

En estas, y por el mismo camino del norte que en su día nos trajo a los Borbones, llegan las tropas de Napoleón y en un mes de Mayo de 1808 los majos y majas de las barriadas más al norte de la ciudad se apalancan en torno al cuartel de artillería de Monteleón y en jornadas memorables ofrecen un tributo de cariño a una dinastía real que no ha hecho otra cosa que traicionarles. El sacrificio de Clara del Rey, de Manolita Malasaña y de tantos otros humildes hijos del pueblo será un gesto lleno de emoción y cargado de significado. Quedará en la historia de nuestro pueblo. Los héroes de Mayo.

Creación de la plaza del Dos de Mayo en 1868.

 Entre solares derruidos, ruinas de conventos y palacios medio abandonados, el siglo XIX llena el barrio de casas de vecinos, de corralas. Allí se establecen, al tiempo que las autoridades de Madrid deciden abrir las murallas de ronda, colegios, hospitales y nuevos equipamientos como la traída de aguas y la Universidad Central. Los viejos artesanos se especializan en oficios con más demanda: carpinteros, ebanistas, plateros, encuadernadores, impresores, etc. Nuevas clases medias galdosianas ocupan los viejos palacios que se han convertido en casas de vecindad o se inventan nuevos edificios de viviendas. Profesores, artistas, siempre los artistas, llenan los días y las noches del barrio. Las calles se iluminan con las farolas de gas. El agua llega a las casas. El nuevo clima civil y religioso cambia y las heridas urbanísticas se van cerrando poco a poco.

Esa mezcla de barrio de artistas y artesanos se completa y enriquece con el paso de miles de estudiantes. Las calles se llenan de pensiones. Doña Emilia Pardo llena sus salones de la Calle de San Bernardo con pensadores, científicos y periodistas. La corredera de San Pablo es como una arteria vital con sus mercados al aire libre. Entramos en la era tan bien retratada por Rosa Chacel y antes por Galdós. El barrio de Maravillas se convierte en un escenario de rica vida urbana. Los años de la construcción de la Gran Vía tienen un efecto revitalizador y al tiempo, paradójicamente, aislante. El barrio se acantona. Compra en los Mostenses. Se vuelca hacia la Glorieta de Bilbao y hacia la Ancha de San Bernardo. Busca su expansión hacia el norte y llega a urbanizar los cementerios del campo de las Calaveras. Parece como si el barrio quisiera romper sus costuras. 

Mercado al aire libre de la Corredera de San Pablo

 La guerra civil trae un enorme sufrimiento. Su cercanía al frente hace posible que el caserío sufra enormes castigos. En el sacrificio y formando parte del paquete, ¿un error?, el viejo palacio de Liria del duquesado de Alba es destruido. La posguerra, los años del estraperlo, le quitan mucho vigor a los barrios. La Universidad se va a Moncloa. El hospital de la Princesa, encerrado en una malla urbana que imposibilita su desarrollo y modernización, se muda. Los vecinos envejecen. Pero llega el último milagro, los jóvenes, los artistas vuelven a llenar las noches. Es la Movida. Son los años de las fiestas populares en los que la estatua de Daoiz y Velarde se convierte en un tendedero de cuerpos desnudos y jóvenes. Y los garitos nocturnos en lugar de peregrinaje de todo Madrid. Con la noche llega la droga, el tráfico. Nuevos oportunistas compran a precio de saldo viejos caserones y expulsan a unos vecinos empobrecidos, ancianos y humillados por esa ola de ruidos nocturnos. En el barrio ya no nacen niños y los pequeños parques urbanos son desiertos cubiertos de jeringuillas. Son años de plomo y coincide con los años en los que se impone Malasaña como nombre identificativo. Tienen que pasar algunas décadas para que la movida se serene. Para que el barrio de alojamiento a nuevas poblaciones de jóvenes profesionales. Para que se instalen empresas de servicios. Agencias de publicidad, escuelas de arte. Se recuperan algunos equipamientos. Las casas se remozan y como una mancha de aceite nuevos negocios de diseño vienen a sustituir a los viejos comercios cansados, aburridos de ver como sus públicos de siempre desaparecen. 

Imagen icónica de la movida madrileña. Fiestas del 2 de Mayo a finales de los 70 o principios de los 80

 Y en esas estamos. Cientos de ciclistas, gimnasios y tiendas de moda. Nuevas ofertas gastronómicas y hosteleras. Diseño de vanguardia. Modistos. Los yonquis y el puterio parecen de retirada. Eso dicen. Pero siempre Malasaña.

Felicidades a Carlos Osorio por ofrecernos tanto de su tiempo y de su talento.

NOTAS SOBRE EL LIBRO FACILITADAS POR EL AUTOR


5 de marzo de 2013

¿Tan difícil resulta ejecutar una sentencia de un Tribunal Superior? El caso del campo de golf de Chamberí.


La pregunta del título es en si misma un hecho extraño. Que los vecinos del barrio de Chamberí se tengan que manifestar una vez mas para que ¡se ejecute una sentencia en firme! es la prueba de que las cosas de la justicia en España no funcionan.

Ya he contado en el blog de El Ángel de Olavide el origen de un pleito vecinal relacionado con la construcción de un campo de golf de gestión privada en suelo público sin contar con las licencias y permisos municipales que lo permitiesen.

Los vecinos alarmados por ese comportamiento se constiuyeron en demandantes ante los tribunales y obuvieron una sentencia por la que se declaró ilegal la construcción. Esa sentencia fue recurrida al Tribunal Superior de Justicia de Madrid por el gobierno de la Comunidad. Recientemente ese Tribunal ha dado por firme, después de tres años de espera, la sentencia inicial y declarado definitivamente la ilegalidad de las instalaciones del campo de prácticas de golf en Chamberí, anulando definitivamente la irregular declaración de obra de interés general con la que el gobierno de Esperanza Aguirre trató de desembarazarse de todo tipo de obligaciones legales.

Desde la firma de esa sentencia final, mediados de Diciembre de 2012, la CAM ha hecho oidos sordos y parece que tiene la intención de pasarse la decisión de los tribunales por el forro de sus santísimos.

Si quieren mas detalles sobre todo este ir y venir consulten los papeles y las informaciones que publica desde el principio del conflicto la plataforma contra la construcción ilegal del campo de golf y a favor de una nuevo parque pùblico central del distrito de Chamberí. Por cierto que cabe felicitar a los voluntarios y participantes en la larga lucha por ese objetivo que se han ido haciendo presentes en el barrio de una manera que yo me atrevo a llamar de heroica y que además han concitado el apoyo de todos tipo de instituciones y organismos ciudadanos establecidos en el barrio.

A la vista de la situaciónde bloqueo que me imagino se resolverá definitivamente cuando los magistrados del Alto Tribunal se vean obligados a concretar y exigir el cumplimiento estricto de la sentencia, la plataforma y otros colectivos sociales han decidido que los vecinos volvamos a manifestarnos.

LA CITA ES MAÑANA MIÉRCOLES 6 DE MARZO A LAS CINCO DE LA TARDE EN LA PLAZA DE CHAMBERÍ, SEDE DE LA JUNTA DE DISTRITO.
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