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24 de noviembre de 2012

La vaquería del Nene de Cardenal Cisneros y Jordán

Foto de Carlos Osorio de la portada de azulejos conservada en memoria de la antigua vaquería del Carmen en la calle Islas Filipinas. Aparece en el blog del mismo autor "Caminando Por Madrid". Publico la misma en ausencia de material gráfico directamente vinculado con la vaquería del Nene.


Uno de los establecimientos comerciales mas populares del barrio era la vaquería del "Nene". Estaba en la actual esquina de Cardenal Cisneros con Jordán, justo donde ahora hay una carnicería. Debía de existir esa vaquería desde muy antiguo pues tal como tuvimos ocasión de documentar en el periódico Chamberí que se editó por la década de 1910 se anunciaba la vaquería de José Cobo.

Gracias a un vecino del barrio, Juan José Méndez, tengo noticia de ese vaquería por los años posteriores a la guerra civil. Me ha facilitado un documento editado por la Junta Municipal de Chamberí en 1985 que contiene un trabajo de investigación de Elena Pol y Carmen Santamaría. En ese pequeño folleto se dice lo siguiente de la vaquería del Nene, pues ese era el nombre popular del referido negocio:

"Durante las tardes de primavera la calle de Cardenal Cisneros se convertía en un simulacro de los sanfermines con motivo de la salida a pastar de los animales de la "Vaquería del Nene". Las porteras cerraban los portales y los chiquillos se lanzaban a correr delante y detrás de las vacas, formando una algarada a la que ningún vecino podía sustraerse. Por entonces el ganado de Chamberí se nutría de los pastos reverdecidos de la zona de Vallehermoso"

A partir de los años 60 los establos de vacas de Madrid entraron en una crisis final. Hubo durante años polémicas sobre la salubridad de estos establecimientos. Se habló mucho del peligro de la tuberculosis y posiblemente a finales de esos años ya no debía de quedar ninguna en Madrid debido a una nuevas ordenanzas municipales.

No era la única vaquería del barrio. En Alburquerque 5 había otro y eran numerosas las existentes por otras zonas de Chamberí. Por ejemplo en Islas Filipinas y Andrés Mellado, tal como tiene documentado mi amigo Carlos Osorio en su blog Caminando por Madrid.

Hablemos un poco del Nene y de su familia. Eran cinco hermanos: Luisa, maestra de profesión, que al morir el padre- seguramente el mismo José Cobo del anuncio de Chamberí-, decidió hacerse cargo de la dirección del negocio. Otra hermana, Petra, se encargaba de atender el hogar familiar como ama de casa. Otors dos hermanos, Juan José, el famoso Nene y Carlitos, atendían el ganado y la tienda. Un quinto hermano, Aurelio, decidió no sumarse al empeño familiar de sostener el negocio. Los hermanos Cobo pertenecían a una saga familiar de vaqueros procedentes de Santander que tenían otros muchos negocios de este tipo por Madrid. Por ejemplo, otro Cobo era el propietario de una vaquería en Fernández de los Rios.

El Nene y sus hermanos eran gentes de una estatura muy superior a la media. Tal como me cuenta Juan José Mendéz, las dos hermanas eran verdaderas ·gigantas". De ahi puede venir lo curioso del mote.

Cercano el cierre la familia vendió el local. Sobre el solar del mismo se construyó un edificio de viviendas, en el que la familia debió recibir algún apartamento. Puede que todos estos hermanos estén ya fallecidos pero no puedo asegurarlo.

Hoy, contar estas cosas de la existencia de vacas en el centro de Madrid causa sonrisa a nuestra juventud. Pero bueno, así era la vida en aquellos años. Seguro que la leche que se tomaba entonces era mas sabrosa que la actual. Recordar aquellas cántaras, las jarras cilíndricas con la medida en las que se vendía la leche puede que sea un ejercicio nostálgico. Pero a veces la nostalgia tiene tal fuerza sinestésica que uno es capaz de oler y saborear aquella nata y azucar con la que nuestras madres cubrían el pan de las meriendas.

28 de junio de 2012

Los últimos dias en libertad de Miguel Hernández en Madrid. Calle Garcilaso.

La historia que vamos a contar gira en torno a un episodio de la vida del poeta Miguel Hernández vinculado a la casa que en la calle Garcilaso número 10 tenía el escultor Víctor González Gil. La foto nos presenta al artista González Gil delante de un retrato, de su propia mano, del poeta alicantino. La foto está sacada de la página web que el hijo del escultor González Gil tiene dedicada a su padre.


En estos tiempos en los que se anuncia el traslado del legado de Miguel Hernández, sus recuerdos y los pocos objetos que rodeaban su vida desde Elche al pueblo jienense de su esposa Josefina Manresa, traigo al blog un episodio poco conocido que relaciona al poeta con nuestro barrio de Olavide, exactamente con una vivienda-taller situada nada menos que en la calle Garcilaso 10, a escasos metros de la plaza de Olavide.

Según cuenta la biografía publicada en la web de la Fundación Miguel Hernández: “En abril el general Franco declara concluida la guerra. Miguel intenta escaparse a Portugal, pero se lo impide la policía portuguesa y es entregado a la Guardia Civil fronteriza. Tras su paso por Huelva y Sevilla, en la prisión de Torrijos en Madrid, donde compone las famosas "Nanas de la cebolla". Puesto, inesperadamente, en libertad, es detenido de nuevo en Orihuela”.  

¿A dónde va el poeta cuando le ponen en libertad? ¿Por qué le ponen en libertad? La historia nos la ha contado un amigo del poeta, el escultor Víctor González Gil, otro personaje por cierto de enorme interés y que estuvo muy vinculado al barrio pues tuvo su taller hasta los últimos días de su vida, larga vida (1912-1992), en la calle Fernández de la Hoz. Estas es su relato al Diario Montañés el 23 de Julio de 1977:
“Unos días antes de entrar los nacionales en Madrid y como sabía la sana actuación de Miguel como poeta soldado de la cultura, me fui a buscarle al local donde tenían sus oficinas los intelectuales antifascistas. Yo tenía mucho miedo que a Miguel, como era un niño grande, le pasara algo, pues en estas guerras civiles, no reparten precisamente caramelos; disimulando el mío propio me decidí por echar una mano”. “Estaba con V.Valle. De ahí le llevé a casa de María Fernanda, la que después se casó con el pintor Eduardo Vicente y que vivía en la calle de la Alameda. Le dije que se quedara en mi casa, pero no aceptó. Sin documentación se marchó a Sevilla, para que le avalasen los poetas Luis Llorente y Murube, que no le ayudaron. Marchó a Portugal, donde me dijo más tarde le habían apalizado. Le vuelve la Guardia Civil a España, que se portaron correctamente con él”. Ingresa en la cárcel de Torrijos de Madrid. Me envía una nota para que le haga llegar a un poeta de Sevilla, que no recuerdo el nombre. Yo le llevé un colchón a la cárcel. Vuelve a salir de la cárcel, como siempre, sin ninguna documentación. Le pusieron en la calle por exceso de “clientela”. ”Se me volvió a presentar a mí porque sus amigos Vicente Aleixandre (por terror) y José María Cossio, no le pudieron ayudar en aquellos trágicos momentos. Recibe un aval del cura de Orihuela. Neruda, parece ser que hizo una gestión con el obispo de París, sin resultado”

El caso es que el escultor y amigo personal del poeta desde los tiempos en los que aquel creo en su Talavera de la Reina natal la revista Rumbos le ofrece refugio en su casa de la calle Garcilaso nº 10, a la espalda de la Plaza de Olavide. En ese  edificio actualmente desaparecido tiene Víctor un estudio vivienda en el que se aloja provisionalmente el poeta de Orihuela.

Tal como cuenta Víctor González Moya, hijo del escultor González Gil “en realidad fue una imprenta, que había quedado obsoleta y en desuso, era un viejo edificio abandonado”. Nos sigue contando “creo recordar que Miguel, por las mañanas estaba en la casa-imprenta sin salir (subido o no a la higuera mencionada por Umbral), debido a que enfrente y a pocos metros había una comisaria, cuyo jefe estaba en ella todas las mañanas. Pese a aconsejarle no lo hiciera, quiso marchar a su pueblo para estar junto a su esposa e hijo, y, allí fue denunciado, detenido y encarcelado hasta su muerte por tuberculosis. ….. Era una época difícil y peligrosa, estaba recién acabada la guerra. Y mi padre había sido movilizado por el ejército republicano, lo que le convertía en “rojo”. Y era amigo, y estaban escondiendo a otro “rojo” de cierta relevancia, que por fortuna no habían identificado. Y existía desde el fanatismo ensalzado por la guerra ganada, el deseo de venganza, pasando incluso por apetencias económicas, hasta el deseo de matar. Como me dijeron mis padres, en una guerra la gente se vuelve loca. Pero a pesar del ambiente y riesgo, mis padres alojaron a Miguel, nadie más lo hizo, aun vivieran alejados de una comisaría. Otros también le ayudaron, pero no hasta ese punto.”.

Poco duró la vida en precaria libertad del poeta. Como es sabido viaja, seguramente en un acto de desesperación final, a Orihuela donde es detenido definitivamente. Ya no recuperará su libertad. Condenado a muerte en 1940 se le conmuta la pena a 30 años. Pero las enfermedades y el maltrato le llevan a morir en la carcel de Alicante en 1942. Tenía 31 años de edad y con él muere una de las mejores plumas que haya tenido la literatura española de todos los tiempos.

Aprovecho para poner unas pocas notas relativas a la vida de Miguel Hernández en el Madrid de la República. En el año 31 viene por primera vez a Madrid y se aloja en una pensión de la Costanilla de los Ángeles. No le gustó Madrid. Cuenta mi amiga Mercedes en un hermoso post que dedicó al poeta en su blog Arte en Madrid con motivo de la exposición “Miguel Hernández 1910-2010. La sombra vencida en la Biblioteca Nacional en 2010”: “…..el Madrid que encontró no era el que esperaba, “Madrid es cruel”, “no es como yo lo soñaba”, escribió a su querido amigo Ramón Sijé. Llegó a la capital con una pobre maleta, expuesta en la sala, que hoy resulta enternecedora, hacía frío, se le quedaban “las manos heladas”. Miguel Hernández tenía poco más de 20 años...”.

Vuelve en 1934 y, entonces sí, Madrid le recibe con los brazos abiertos. Participa en la vida cultural de nuestra ciudad y se convierte en un personaje querido. Es en aquellos años cuando la personalidad política de Hernández se moldea y sufre una transformación que le aleja de sus orígenes de joven cristiano para adherirse a las ideas comunistas. Ideas que le llevaran al compromiso militante mas avanzado con ocasión de la guerra civil. A lo largo de esos años que parten del 34 Miguel Hernández vive como un nómada en diferentes pensiones de la ciudad. Está documentado que pasó por la calle Altamirano, por la de Vallehermoso y por Caños del Peral.

Para finalizar y por si acaso la calle Garcilaso en Madrid estuviese dedicada al gran poeta renacentista Garcilaso de la Vega, algo que no puedo confirmar y que seguramente alguno de mis lectores mas ilustrados pueden aclarar, esta pequeña historia nos brindaría uno de esos bucles mágicos que nos ofrece la vida. Garcilaso de la Vega fue una de las grandes fuentes inspiradoras de la obra del poeta nacido en Orihuela. Y en la calle a él dedicada viviría sus últimos días en libertad.

20 de febrero de 2012

Bombardeos en la guerra civil. Segunda parte


 Edificio de la Plaza de Olavide bombardeado en la guerra civil. Es el actual edificio donde se ubica la Escuela Popular de Música en la esquina con los pares de Trafalgar.


En Abril del año pasado publiqué unas fotos y un comentario sobre el bombardeo que sufrió un edificio de la Plaza de Olavide. La base del artículo la constituían unas fotos originales de Teodoro de Anasagasti.
Este es el enlace al que me refiero: La Plaza de Olavide: Bombardeos sobre la Plaza de Olavide en la guerra civil

Mas recientemente y buscando información sobre Largo Caballero, dirigente histórico del PSOE, que nació y vivió en nuestro barrio, encontré una noticia muy curiosa sobre un atentado que sufrió Francisco Largo Caballero en el mes de Marzo de 1936. Parece ser que dos pistoleros lanzaron un ataque armado contra su residencia en la calle Viriato 39. Esa misma investigación me llevó a  obtener una imagen de la finca de Viriato 39 en una valiosa página web titulada Crónicas de Retaguardia página que recomiendo vivamente.

Desde alli y tirando del hilo llegue a conocer el excelente trabajo que el blog de Juan Larrea titulado Las Heridas de la Guerra está realizando explotando a fondo y de manera creativa el conocido como Archivo Rojo. El Archivo Rojo no es otra cosa que un valioso archivo fotográfico creado por la Junta de Defensa de Madrid durante la República para documentar los daños producidos por el ejército de Franco durante el asedio de Madrid. Ese conjunto con sus correspondientes detalles forma parte de las colecciones archivísticas que el Ministerio de Cultura ha colocado en Internet.

El blog Las Heridas de la Guerra, cuyos materiales en el futuro se trasladarán a la imprenta en un libro del cual en su momento espero que Juan Larrea nos de cumplida información,  ha tratado de reconstruir la memoria de muchos barrios de Madrid colocando como en un espejo las fotos antiguas de las fincas dañadas por la guerra y las correspondientes al mismo espacio vital en nuestros días. Pienso que solo vecinos muy mayores tendrán un recuerdo nítido de aquellos especiales acontecimientos y que merece la pena reproducir para el resto parte del trabajo de nuestro amigo.

He seleccionado algunos conjuntos fotográficos de aquellos edificios documentados próximos a la Plaza de Olavide. Todas las fotos pertenecen al blog Las Heridas de la Guerra y su enlace directo figura en el título superior de cada serie.






 






Solo me queda dar las gracias a Juan por su gentileza en permitir la reproducción de las fotos.

17 de diciembre de 2011

Una foto del taller de "EL SOCIALISTA" en Trafalgar 31



Hace pocos meses escribía en el blog sobre la tradición obrera e industrial de nuestro barrio y descubría a muchos de los lectores como en el actual edificio del Boletín Oficial del Estado en la calle Trafalgar 27 y 29 se encontró en su día- 1936 a 1939- el taller de impresión del periódico del PSOE "EL SOCIALISTA".

Me quedé con las ganas entonces de publicar alguna foto del taller en aquellos tiempos pero me fue imposible encontrarla. Ha querido la causalidad que se esté celebrando en la actualidad una exposición sobre el periódico en las modernizadas instalaciones del Museo Histórico de Madrid de la calle Fuencarral. Esa exposición coincidente con el 125 aniversario del viejo medio de comunicación de los socialistas españoles es un paseo muy entretenido y didáctico por la historia de España a través de las visicitudes del propio periódico.

En la exposición se presenta una fotografía, la que tienen en cabecera, del taller de la calle Trafalgar 31, numeración de aquellos años que hoy correspondería al número 27 y 29.

En la foto aparecen los redactores y trabajadores del diario socialista acompañados por el secretario general de la formación en aquellos años, Ramón Lamoneda ( en el centro con gafas), en una visita del referido dirigente del 1 de marzo de 1937

15 de abril de 2011

El gran regalo de la II República a la plaza de Olavide

Foto de Diaz Casariego. Inauguración del mercado de Olavide el 14 de marzo de 1935. Extraida de la página web Historia de Madrid


En 1935 y no en 1934 como se lee en algunas páginas web- exactamente el 14 de marzo- se inauguraba en la plaza de Olavide el nuevo mercado tantos años reclamado por los vecinos. 

Ayer se celebró el 80 aniversario de la proclamación de la República Española y no quiero dejar pasar la fecha sin recordar que en aquel régimen se erigió en nuestra plaza el mercado que sirvió para incrementar la presencia e influencia social del barrio en el conjunto madrileño. Ese mercado fue durante muchos años el icono mas representativo e identificaor de nuestra presencia en el imaginario de los madrileños. Tan es así que todavía y a pesar de su desaparición sigue siéndolo.

Hoy no toca hablar del mercado desde el punto de vista arquitéctonico. Ya tienen detalles en otra entrada del blog. He encontrado un texto bonito, cursi para nuestros oidos actuales tan endurecidos por las rudezas literarias actuales, muy de la época, una especie de cuento de navidad, que se publicó en el diario ABC unos días antes de la inauguración y que me permito copiar. El texto en si es muy ilustrativo de aquellos tiempos  y de lo que supuso el mercado para los vecinos del barrio. No aparece el nombre del autor y está extraido de la hemeroteca del diario ABC, cuya labor de reproducción de sus archivos en Internet es altamente encomiable
.
Esto es lo que publicaba, junto con dos fotos como ilustración, ABC de Madrid el 2 de Febrero de 1935:

“Era pobre y feo, la alegría del verano solo servía para que resaltase mas su desgracia. El sol intentaba, vanamente, embellecerlo con un lindo vestido de oro. Y el invierno…. ¡como le arrugaba el rostro el invierno,señor! El verano, por lo menos, se deshacía en risas y luz a su alrededor como un buen amigo: pero el invierno…¡que malo, que malo y qué brutal el invierno con sus lluvias y frios…!
Las mañanas eran su mejor gloria. Lo emborrachaban de gritos de bullicio. ¡Y en cambio qué tristeza en la soledad de la noche ! Se empequeñecía todo transido de dolor, por aquel su vivir muriendo. En estos momentos la verja que lo circundaba parecía querer oprimirlo más entre sus brazos y la fontana que surgía de sus entrañas iniciaba un romántico "glu-glu" entre el rumorear de unas, acacias, que cantaban, locas, a la loca luna del cielo... 

—¡Cada vez está más viejo y feo el pobre!—decían las gentes incapaces de comprender su dolor—. ¡Ya podían darnos otro!

El mercado, dolorido, transido de justa rebeldía, recordaba las miles de almas que se habían detenido ante sus puestos. Pero la Humanidad es asi, egoísta, olvidadiza… ¡Y entonces él, en sus deseos de morir, de acabar, ni oía la charla de la fuente, ni el eterno canto de las acacias, que querían enamorar—¡locas!—á la loca luna...

Un día dejó de padecer el pobre mercado. Unos hombres le dieron muerte a martillazos de honrado trabajar. Y él moría riendo, riendo, con el último "glu, glu" de la fontana cantarína... Pero sus restos se conservaron, formando corro en la plaza amplia y alegre. Eran como niños cogidos de la mano prontos a iniciar un juego infantil. Y los vendedores siguieron su pregonar de mercancías, y los compradores su regatear peculiarmente desenfadado. Y los días pasaron. En el lugar del mercado viejo fue surgiendo, pimpante de modernidad, otro de grato estilo.. Pasó un verano con sus calores. Llegó el invierno. La gente temblaba de frío; pero se consolaba.

—Pronto nos darán ese mercado nuevecito—decían—, y entonces... .”

4 de abril de 2011

Bombardeos sobre la Plaza de Olavide en la guerra civil



Estas tres fotografias fueron tomadas por Teodoro de Anasagasti - CRRSM-en el año 1938 y corresponden a las obras de demolición parcial del edificio que se encuentra en la esquina sureste de la plaza en la intersección con los pares de la calle Trafalgar. Anasagasti, alguna vez he escrito sobre él, fue el extraordinario arquitecto que tuvo que encargarse de la recuperación y de las obras de saneamiento, desescombro y seguridad de aquellos edificios de Madrid dañados por los obuses que desde el frente de la Universidad lanzaba el ejército franquista. A la plaza de Olavide le tocó su ración de plomo. El edificio fue reconstruido. Todavía queda viviendo en la finca una vecina de aquellos tiempos. La restauración logró mantener la estructura general del edificio. Es el mismo edificio en el que se aloja la Escuela Popular de Música de la que ya he hablado en el blog. Gracias a la colección en Flickr de Zuga1938 hemos conseguido estas fotos.

Diremos, sobre todo pensando en los que no conocen la situación de la Plaza con respecto al mapa de Madrid, que todos los barrios del oeste de la capital estaban en la linea de tiro de la artillería- por supuesto que también de la aviación- de los ejércitos de Franco que rodearon prácticamente Madrid desde los primeros meses del conflicto. Así era común que los obuses impactaran en calles como San Bernardo, Fuencarral, glorieta de Quevedo y en buena parte del barrio de Chamberí. Contaba Haro Tecglen como a veces las alarmas obligaban a salir del teatro Fuencarral para acudir a los refugios. Estos avisos correspondían a las incursiones aéreas pero no existía forma de avisar a los vecinos del momento en el que empezaban a sonar las piezas de artillería emplazadas en la misma Ciudad Universitaria. Eran muy frecuentes las escenas de guerra ligadas a la destrucción de edificios por obuses.

En cuanto a la vida cotidiana en el barrio son muy pocos los testimonios que he podido recoger. Es fama que el refugio mas importante del barrio estaba en las estaciones de metro, especialmente en la de Chamberí, hoy museo. El mercado y las tiendas estaban abiertas pero había racionamiento. La gente se buscaba la vida con los carnets de los sindicatos o de los partidos. También con economatos y distribuciones a las que se tenia acceso si pertenecías a algún cuerpo de la administración. Era común que los soldados trajesen comida del frente cuando estaban de permiso.

Si algun lector quiere dejar sus recuerdos o preguntar a sus familiares mas "veteranos" sería muy de agradecer. Ya sabeis que este blog solo quiere ser una especie de album de recuerdos.
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