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18 de febrero de 2015

El baile Las Palmeras en la glorieta de Quevedo



Este es el interior del edificio de la Glorieta de Quevedo número 5. Posiblemente en la parte de la derecha fuese donde se encontraba el famoso baile popular Las Palmeras del que hablan Rafael Azcona, Luis Carandell y Moncho Alpuente.

No he conseguido encontrar fotos del mítico bailongo pero son innumerables las referencias periodísticas y literarias sobre el singular antro. Los años gloriosos del baile, popular donde los haya, corresponden a los de las décadas del 40 y del 50. Los mejores grupos de música de baile, los grandes ídolos de la canción sentaban allí sus reales. A veces por largas temporadas. Lucho Gatica, Antonio Machin fueron visitantes ilustres de sus camerinos. A partir de los años 60 el local entra en franca decadencia y por los testimonios leidos se convierte en un cabaret nocturno de cierta mala fama.

Si algún vecino tiene fotos, carteles, tickets de entrada o conserva en su memoria acontecimientos de local se agradecería los debidos comentarios

24 de noviembre de 2012

La vaquería del Nene de Cardenal Cisneros y Jordán

Foto de Carlos Osorio de la portada de azulejos conservada en memoria de la antigua vaquería del Carmen en la calle Islas Filipinas. Aparece en el blog del mismo autor "Caminando Por Madrid". Publico la misma en ausencia de material gráfico directamente vinculado con la vaquería del Nene.


Uno de los establecimientos comerciales mas populares del barrio era la vaquería del "Nene". Estaba en la actual esquina de Cardenal Cisneros con Jordán, justo donde ahora hay una carnicería. Debía de existir esa vaquería desde muy antiguo pues tal como tuvimos ocasión de documentar en el periódico Chamberí que se editó por la década de 1910 se anunciaba la vaquería de José Cobo.

Gracias a un vecino del barrio, Juan José Méndez, tengo noticia de ese vaquería por los años posteriores a la guerra civil. Me ha facilitado un documento editado por la Junta Municipal de Chamberí en 1985 que contiene un trabajo de investigación de Elena Pol y Carmen Santamaría. En ese pequeño folleto se dice lo siguiente de la vaquería del Nene, pues ese era el nombre popular del referido negocio:

"Durante las tardes de primavera la calle de Cardenal Cisneros se convertía en un simulacro de los sanfermines con motivo de la salida a pastar de los animales de la "Vaquería del Nene". Las porteras cerraban los portales y los chiquillos se lanzaban a correr delante y detrás de las vacas, formando una algarada a la que ningún vecino podía sustraerse. Por entonces el ganado de Chamberí se nutría de los pastos reverdecidos de la zona de Vallehermoso"

A partir de los años 60 los establos de vacas de Madrid entraron en una crisis final. Hubo durante años polémicas sobre la salubridad de estos establecimientos. Se habló mucho del peligro de la tuberculosis y posiblemente a finales de esos años ya no debía de quedar ninguna en Madrid debido a una nuevas ordenanzas municipales.

No era la única vaquería del barrio. En Alburquerque 5 había otro y eran numerosas las existentes por otras zonas de Chamberí. Por ejemplo en Islas Filipinas y Andrés Mellado, tal como tiene documentado mi amigo Carlos Osorio en su blog Caminando por Madrid.

Hablemos un poco del Nene y de su familia. Eran cinco hermanos: Luisa, maestra de profesión, que al morir el padre- seguramente el mismo José Cobo del anuncio de Chamberí-, decidió hacerse cargo de la dirección del negocio. Otra hermana, Petra, se encargaba de atender el hogar familiar como ama de casa. Otors dos hermanos, Juan José, el famoso Nene y Carlitos, atendían el ganado y la tienda. Un quinto hermano, Aurelio, decidió no sumarse al empeño familiar de sostener el negocio. Los hermanos Cobo pertenecían a una saga familiar de vaqueros procedentes de Santander que tenían otros muchos negocios de este tipo por Madrid. Por ejemplo, otro Cobo era el propietario de una vaquería en Fernández de los Rios.

El Nene y sus hermanos eran gentes de una estatura muy superior a la media. Tal como me cuenta Juan José Mendéz, las dos hermanas eran verdaderas ·gigantas". De ahi puede venir lo curioso del mote.

Cercano el cierre la familia vendió el local. Sobre el solar del mismo se construyó un edificio de viviendas, en el que la familia debió recibir algún apartamento. Puede que todos estos hermanos estén ya fallecidos pero no puedo asegurarlo.

Hoy, contar estas cosas de la existencia de vacas en el centro de Madrid causa sonrisa a nuestra juventud. Pero bueno, así era la vida en aquellos años. Seguro que la leche que se tomaba entonces era mas sabrosa que la actual. Recordar aquellas cántaras, las jarras cilíndricas con la medida en las que se vendía la leche puede que sea un ejercicio nostálgico. Pero a veces la nostalgia tiene tal fuerza sinestésica que uno es capaz de oler y saborear aquella nata y azucar con la que nuestras madres cubrían el pan de las meriendas.

27 de mayo de 2012

EL BRILLANTE, LA CATEDRAL DEL BOCATA DE CALAMARES

Primer establecimiento en Madrid de la enseña El Brillante, en la calle Eloy Gonzalo



Alfredo Rodríguez llega a Madrid con una maleta de cartón atada con cuerdas. Deja su pueblo natal de León, Campillo, en el valle del Esla, y se establece en Madrid. Hablamos de poco antes de la guerra civil española. Tiene Alfredo cuando empieza el conflicto poco más de diecisiete años. Uno de los muchos trabajos que emprende en la dura posguerra es el de camarero en el bar La Joya. Es allí donde aprende bien el oficio y se percata del futuro del negocio madrileño de la restauración popular.

Sabe que la cosa consiste en armar a la vista de los clientes bocadillos de todo tipo. Preferiblemente calientes y que puedan sustituir la comida tradicional. Con ello da una vuelta de tuerca al concepto de taberna madrileña y acercarse al de snack bar a la americana. Esa fusión del bar y la taberna con un servicio de barra y cocina rápida-freiduría- al instante ahora nos puede parecer normal, pero entonces era toda una revolución en las formas de organizar el negocio de la restauración. Acierta con el concepto, una especie de fast food avant la lettre. Y mucho más acierta al convertir el bocadillo de calamares en el producto mas querido por el público de Madrid.

Su primer establecimiento lo abre en la calle Eloy Gonzalo, a espaldas de la Plaza de Olavide y a un paso de Quevedo. Estamos en 1953. Luego vendrán otras aperturas. Atocha, Bravo Murillo y Vallecas. Alfredo tiene un sentido muy moderno de las relaciones laborales y sabe como ganarse la lealtad y la confianza de sus empleados. Siempre paga por encima de la media y garantiza, a poco que el trabajador cumpla, seguridad en el trabajo y un trato familiar. Algunos del barrio todavía se acuerdan del señor Lorenzo, uno de sus primeros empleados con tanta devoción al trabajo que hasta dormía en el local.

Alfredo introduce otra novedad en sus establecimientos. Instala en ellas churrerías propias con lo que ofrece los desayunos y meriendas tradicionales madrileños en las mejores condiciones de calidad.

Alfredo Rodríguez muere en los años 90, no se precisar la fecha pues me ha sido imposible entrevistar a su hijo y sucesor, también llamado Alfredo. El caso es que con su desaparición el negocio queda dividido entre sus hijos. Alfredo Rodríguez se queda con los negocios de Atocha y con el de Eloy Gonzalo. Cuentan los que le conocen que Alfredo, hijo, es un devoto seguidor del estilo de trabajo de su padre. Esforzado, leal con su gente y siempre dispuesto a ponerse manos a la obra sin que se le caigan los anillos.

El negocio ya no es el de antes. La fórmula no resulta tan novedosa y hoy los mercados de la restauración rápida están muy fragmentados. Pero el bocadillo de calamares sigue siendo un estándar popular. Otra cosa es que el concepto global ha dejado de resultar moderno. Sufren los bares como El Brillante lo mismo que el conjunto del gremio de la hostelería tradicional madrileña.

Pero bueno, nosotros a lo que vamos, en nuestro barrio, nació El Brillante. Generaciones de vecinos han parado y hecho fonda en el bar de la esquina de Eloy Gonzalo con Cardenal Cisneros. La catedral del bocadillo de calamares…un respeto.

ACTUALIZACIÓN 3 DE JUNIO 2012


Coincide que hoy, 3 de Junio, en El Brillante se celebra el día dedicado a Médicos sin Fronteras. Un día del año toda la recaudación del bar se entrega íntegramente a esa organización no gubernamental. 





ACTUALIZACIÓN NOVIEMBRE 2014

El bar El Brillante de Eloy González cierra. Como muchos de vosotros conoceis a mediados de Diciembre, poco más de un mes queda, cerrará definitivamente el bar El Brillante de la calle Eloy Gonzalo. Con ese cierre desaparecerá una institución del barrio. Ese bar donde todos hemos desayunado o merendado churros o porras infinidad de veces, Donde nos hemos metido para el cuerpo unos cuantos bocatas de calamares o donde hemos comprado los domingos el reglamentario pollo asado. Las circunstancias del negocio como la desaparición de la prórroga de la ley Boyer de alquileres antiguos y cambios sociales que a nadie se le ocultan la propiedad del negocio cree imposible el mantenimiento del mismo. No sabemos que pasará con el personal, si se logrará recolocar en otros establecimientos de la cadena o si quedarán en la calle.

Se están recogiendo testimonios de los vecinos de agradecimiento a las personas que han estado siriviendo desde el bar a multitud de vecinos del barrio. Si quieres colaborar entra en el grupo "NO ERES DE CHAMBERÍ SI...". También puedes dejar tu testimonio en esta página.

31 de marzo de 2011

De la vida cotidiana en Olavide allá por 1940


Acuarela de Vicente Pastor Calpena. Plaza de Olavide esquina a Murillo. Años 40. 


Doña Luisa tiene un compromiso familiar y tiene que alojar durante unos días en casa a los primos de su marido que vienen del pueblo. No le queda mas remedio que pasar por fuera del mercado y comprar a las estraperlistas. A una el pan blanco, por la esquina de Jordán una botella de aceite. Mas tarde azúcar y algo de fruta. Ha encargado para la mañana un redondo de ternera a uno del mercado. Se lo llevarán a casa. Estos días, el inspector del fielato no deja pasar ni una. Que le vamos a hacer. La cartilla de racionamiento da para lo que da.

En la tienda de Antonio Granda las sardinas tienen un tufo a aceite rancio que marea. Le ha mandado su madre a por unos macarrones y a por una libra de chocolate del duro. Le ha dicho que si no tienen el chocolate que vaya a la Bomba en Cardenal Cisneros o a la Esperanza. Tiene que acordarse de entrar en la tienda de bicis de Trafalgar para comprar unos parches para la suya. Y de paso comprar un trozo de jabón verde en la tienda de los Sánchez.

Pascualín no ha abierto todavía su tienda de lanas. Seguro que está de charla con Satán el de la droguería de enfrente. O se habrá metido a cotillear con las niñas de Cabrejas. Bueno, ya vendré mas tarde se dice Ramón. Va a toda prisa a dejar el cacharro  a que se lo estañen los gitanos. De paso preguntará si les sobra algún paraguas de los que arreglan. Que calor, la lona verde del puesto de melones está todavía echada. Se ve que el de Villaconejos se ha dormido tarde. Este hombre no es tan espabilado ni tan trabajador como el que pone el carrito de fresas de Aranjuez por la primavera en la esquina de Santa Feliciana. Pero los melones y las sandías son agua y azúcar.

¿Y para que querrá el abuelo el betún de Judea? Tanta manía de reparar todo, de dar la vuelta a la ropa de abrigo, de ponerle suelas a los zapatos. A Manolín le encanta el olor de la droguería La Popular, la de la casa de la bomba. Y los cajones del feldespato, de la laca, de la goma. Se tiraría las horas muertas viendo con qué rapidez cambian las pesas en el plato de las balanzas. Pero no tiene tiempo, tiene también que ir a la cacharrería del tío Miserias a por una jarra de barro para el aceite usado. Ese que guardan para hacer jabón en casa con la sosa caústica. Le encanta el espectáculo. Siempre lo hacen para Diciembre. Justo pata cuando la plaza se llena de pavos revoloteando de esquina en esquina.

La Goya tiene ya dos pescaderías. Una en el mercado y otra en la esquina de Trafalgar, justo al lado del Maracaná que acaba de abrir y suceder a la tienda de vinos que está abierta desde hace la tira de años. El Maracaná es el primer bar moderno de la plaza. Por Cardenal Cisneros quedan muchas tabernas de toda la vida. Pero el Maracaná es otra cosa.

La semana que viene es la virgen del Carmen y toda la plaza se llenará de música. La verbena del Carmen. Limonadas en la corrala de Trafalgar. Las calles llenas de farolillos. La música de los organillos dando el ritmo a los bailes. Los niños recién peinados seguirán la procesión por las calles hasta recoger a la virgen en Santa Teresa y Santa Isabel.

Se ha hecho de noche y Sotero saca a las vacas del establo de la calle Sagunto. El ruido de los cencerros se confunde levemente con el piano de Juanita. Parece una pieza de música moderna.

NOTA FINAL

Todos los establecimientos, oficios y situaciones descritas son reales. Solo los personajes son un artificio literario para recontar la historia del comercio y de la vida cotidiana de la Plaza de Olavide allá por 1940 y 1950. Pero seguro que Doña Luisa, Ramón, Manolito y Juanita de haber existido nos contarían esa historia con estas mismas palabras. Gracias a los que nos han favorecido con sus recuerdos.
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