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21 de abril de 2016

¿Recuerdas la Pescadería Pablo en Chamberí?

¿Algún vecino se acuerda si en la calle Jordán  o en otro lugar del barrio existía en los años 40 la Pesacadería Pablo?


Un amigo del blog nos encarga una pequeña investigación. Tiene una foto familiar, la que encabeza este post. En ella aparecen tres personas en un portal al lado de la Pescadería Pablo.

Se trata de los padres de nuestro amigo. Se llamaban Pepe Mesa y Lola Blanco. Vivieron un cierto espacio de tiempo en la calle Jordán y es posible que la foto esté tomada a principios de los años 40 en esa misma calle.

La pregunta es si algún vecino reconoce el lugar de la foto. Especialmente la existencia de la pescadería ¿Pudiera ser la misma calle Jordán en su número 16? El número 16 de la calle es ahora la última finca de la calle antes de entrar en Olavide. En aquellos años ya no lo sé. Por el desnivel de la calle correspondería pero la anchura de la acera y otros detalles como la existencia del portal no parecen tener la misma correspondencia.

Esperamos que algún vecino veterano pueda facilitar pistas. Sería extraordinario poder brindar al propietario de la foto alguna precisión sobre tan bonito recuerdo familiar.


9 de enero de 2016

La nevada de enero del 2009

Plaza de Olavide



Hace hoy justo nueve años, el nueve de enero de 2009 caía una fuerte nevada sobre Madrid. Ya no se ha vuelto a repetir un fenómeno ni parecido en la ciudad. Dicen que siete años es el tiempo bíblico de las vacas gordas o flacas. Si fuese así tocaría este año una nueva nevada en este invierno. Pero ya sabemos que la biblia no es una ciencia segura.

Coloco alguna de las fotos que pude sacar en aquella histórica jornada climática.




23 de septiembre de 2015

Aparece un antiguo rótulo de comercio en Olavide. Casa Carril

Casa Carril fue una de las mayores empresas madileñas dedicadas al negocio de la fotografía. Su viejo rótulo ha reaparecido al eliminar el feo plástico que anunciaba el negocio chino recientemente cerrado por traslado.




Con las manchas de pegamento y la suciedad de décadas así luce el viejo rótulo de Carril.

Casa Carril desapareció años atrás después de un doloroso y lento declinar que culminó con su liquidación. Fue un negocio pionero en el campo de la fotografía analógica. Cámaras, recambios, carretes, laboratorio, formación, etc. Llamar un emporio a aquel negocio no sería una exageración. Tenía locales en Olavide, Raimundo Lulio y Luchana, posiblemente en alguna calle más, pero no puedo precisar. Invito a los vecinos mas veteranos a que complementen esta información.

A finales de los años 60 compró- o alquiló- este local del número 12 de la plaza de Olavide. Hasta entonces el viejo local había sido una tienda de ultramarinos. En los años 10 y 20 pertenecía a un señor llamado Escolástico Plaza que también era propietario de otra tienda del mismo género en la calle Palafox 25. Sabemos esto gracias a viejos periódicos de la época como el semanario El Norte de Madrid. Esas tiendas eran conocidas popularmente como La Bomba. Ese mismo nombre popular lo tuvo posteriormente cuando la tienda pasó a ser gestionada por un tal Otero, del cual no tengo noticias. La otra tienda del señor Escolástico de la calle  Palafox debió cerrar por esos mismos años, finales de los 60 o principios de los 70 según noticias ofrecidas por Miguel, un amigo y colaborador del blog, que informó de ese cierre y del largo periodo en el que ese local estuvo cerrado. El local de Olavide corrió mejor suerte y se convirtió en una tienda de Casa Carril, visitada a lo largo de muchos años por el público madrileño.

Cuando a Carril ya no le iban tan bien las cosas debió de alquilarlo a una familia china que abrió el típico comercio de alimentación que hemos conocido los últimos años. Esta familia se mudó recientemente a otro local mas pequeño en la misma plaz,cerrando el local del número 12. Cuando abrieron el nuevo local cometieron el error de rotular FRUTAS SECOS. Se lo advertí y me miraron como si el chino fuese yo. Pero fueron lo suficientemente inteligentes como para preguntar a alguién más cercano que les confirmó en mi aviso. Parece mentira que los chinos tan listos como son tengan tan poca capacidad para renovar las formas de estos negocios. El nuevo establecimiento tiene un rótulo tan o más horroroso, que ya es decir, que el anterior. Que se le va a hacer.

El caso es que esta misma mañana estaban levantando los rótulos del chino, tan feos e impersonales y como en un yacimiento arqueológico ha reaparecido el viejo cartel de Carril. La fortuna es que parece que se va a abrir un nuevo negocio que tiene conexión familiar con los antiguos dueños de Carril y que, por lo menos por lo que me han dicho personalmente, tienen la intención de conservar el rótulo de cristal y pintado a la vieja tradición madrileña. No me han querido decir que tipo de negocio. Eso, por alguna razón, no me lo han querido desvelar, pero prometo que estaré atento.

A veces la renovación nos trae memoria del pasado.

14 de septiembre de 2015

Plaza de Olavide 1994


Esta mañana buscando entre viejos papeles me aparecieron como por magia dos fotografías de la plaza de Olavide que no recordaba haber hecho. Lo que si puedo precisar, con absoluta certeza, por la carpeta en la que se encontraban, es la fecha de las mismas. Mayo o Junio de 1994. Pido perdón por el montaje y la digitalización en formato panorámico de los dos originales en papel fotográfico. Mi escasa pericia no me ha apermitido hacer las cosas mejor.

19 de noviembre de 2013

La fiebre del oro

Foto tomada esta misma mañana en la esquina de Santa Feliciana con la Plaza de Olavide

Tiene razón el señor Botín. El dinero está llegando a espuertas. Inversores codiciosos aguardan en la puerta de los bancos españoles dispuestos a entregar fortunas. Las agencias de venta de pisos tienen colas en sus puertas. Y los comercios rebosan de una clientela ansiosa por comprar los últimos gadgets de moda, el coche mas molón y la ropa mas sofisticada. Los buñuelos de Todos los Santos se rellenan de trufa blanca y los turrones mas caros del mundo han desaparecido de los estantes.

Y en mi barrio, las bicicletas ya se encargan de oro. Michelin no sabe como atender la demanda de neumáticos macizos del noble mineral que les llega desde sus concesionarios españoles.

Hasta aquí llegaron las aguas.

A partir de ahora lujo y champán. Barra libre para todos. Ya era hora.

22 de septiembre de 2013

Esquina Eloy Gonzalo, Trafalgar y Álvarez de Castro. Años 70


Foto original propiedad de Carmen D.La foto está tomada desde un piso alto de la calle Alvarez de Castro, por la tarde y posiblemente en meses de primavera y en algún año inmediatamente anterior a 1974. A la derecha se aprecia la mole del viejo mercado de la Plaza de Olavide lo que nos permite entender la importancia urbana de aquel edificio. Otro detalle interesante que nos aporta la foto es la comprobación de como el actual Centro de Salud de Eloy Gonzalo formaba parte de las redes asistenciales del anterior sistema público de la beneficiencia. No tengo la constatación de las funciones del edificio en aquellos años pero posiblemente era un sanatorio geriátrico. Si algún vecino mas informado nos puede dar pistas quedaremos muy agradecidos.


Carmen, una vecina del barrio, ha tenido la amabilidad de mandarnos esta foto y el texto que acompaña a la misma y que publico tal cual. Es un placer dar entrada en el blog a una nueva colaboradora.


"Soy vecina del barrio "de toda la vida". Mi padre nació en Alvarez de Castro y yo no he querido abandonar este barrio, ni siquiera esta calle, donde aún sigo viviendo. Me tira mucho. Me encanta conocer la historia del barrio, de sus comercios, anécdotas...La plaza de Olavide tiene muchos recuerdos para mí. Mi primer colegio estaba en la calle Raimundo Lulio, en un primer piso de la finca que está mas cercana a la plaza. Eran los tiempos en que aún no estaba implantada la EGB y la profesora (se llamaba Manolita) daba clase en un aula instalada en su propia casa. Recuerdo mucho el ir con mi madre y mi hermana al mercado de la plaza de Olavide. Y también recuerdo perfectamente el día que lo volaron. Toda mi familia asistimos al evento desde la terraza de nuestra casa y aquello fue como una bomba. Temblaron los cristales y empezó a llegar todo el polvo, a pesar de no estar pegados a la plaza.

La plaza de Olavide ha sido, después, muchos años después, testigo de los juegos de mis hijas  aunque, he de reconocer, que el ambiente de estos años se ha enrarecido un poco debido a la presencia de personas bebidas, en estado de embriaguez, haciendo sus necesidades en los setos, a plena luz del día, etc. Es una pena que ocurran estas cosas.


Carmen D."

ACTUALIZACIÓN 22 DE SEPTIEMBRE DE 2013

Poco después de aparecer este post la misma autora del escrito nos escribe recordando que el edificio que hoy es Centro de Salud debía de ser un centro hospitalario perteneciente a la obra sindical del 18 de Julio y que así con ese nombre de 18 de Julio era conocido por los vecinos. Efectivamente he comprobado en ABC del 25 de Mayo de 1941 que con esa fecha se inauguró el dispensario médico-quirúrgico Fernando Primo de Rivera. Era un centro del movimiento, exactamente de la Obra Sindical 18 de Julio, dedicado a atender a los sindicados en tal organización y a los militantes del Partido, es decir del propio Movimiento Naciona que era el único partido. Ya en los años 70 y debido al desarrollo que alcanzó desde finales de los 60 la red hospitalaria perteneciente al INP y otros acontecimientos políticos la red de dispensarios sindical del Movimiento debió de entrar en un proceso de disgregación total con lo que el centro que ya nadie recordaba con el nombre original de Fernando Primo de Rivera debió, incluso, quedar inutilizado. Por cierto me informa Carmen que la foto es con total seguridad del año 74  por formar parte de una colección de instantaneas que su padre, autor de la foto, quiso tomar antes de la desaparición del mercado. Es posible que esa colección se pueda recuperar lo que constituirá una oportunidad de tener documentado con precisión ese año tan especial para la vida del barrio.

1 de junio de 2013

Un naturalista gallego se pasea por Olavide

Enrique Miranda en la Plaza de Olavide

Desde niño me asombra contemplar la vida de los pájaros, escuchar sus trinos y cantos y observar sus estrategias de supervivencia en la gran ciudad. Ver esa desigual pelea entre gorriones y palomas por levantar del suelo las migajas que les lanzamos desde la mesa de las terrazas. Adivinar por el canto el inmediato amanecer o por la altura del vuelo de los vencejos el calor de la jornada. Siempre he querido aprender sobre la vida animal en las grandes ciudades y recuerdo con gran placer una serie de televisión, creo que de los años 80, de un naturalista con barbas británico que se llamaba algo así como "un naturalista en la ciudad". Yo seguramente no conseguiré convertirme en un ornitólogo ni publicar sobre hallazgos en la especialidad. Pero si que tengo un pequeño atajo que ofrecer a los lectores del blog. Mi amigo Enrique Miranda se ha ofrecido a observar el cielo de la plaza de Olavide para contarnos a los urbanitas de este Madrid aquello que ocurre sobre nuestras coronillas. Es un placer traer el producto de su observación y sus fotos al blog. Les dejo con él.

Hace unos meses conocí a un madrileño muy ligado a mi pueblo, Ribadeo. Curiosamente, me sentí pronto identificado con él, ya que ambos seguimos caminos parecidos en nuestra vida, aunque a la inversa. Mientras él, una persona urbanita y enamorada del ajetreo de la gran ciudad, descubrió Ribadeo y decidió establecer allí su lugar de residencia estival, yo, un ribadense de pura cepa, acostumbrado al sonido de las olas y al graznido de las gaviotas, emprendí mi vida en Madrid, estableciendo aquí mi lugar de “invernada” (utilizando un término muy ornitológico).


Foto 1: Faro de Ribadeo 

Pero esta no es la única coincidencia en nuestros opuestos destinos, sino que, además de haber venido yo a vivir a su urbe, fui a caer justamente en su barrio, y concretamente en las inmediaciones de su querida Plaza de Olavide, en donde residí varios años. Por si alguien aún no se ha dado cuenta, la persona de la que hablo es Ángel Alda, a quienes los lectores de este blog conocen de sobra, por ser su autor.

Foto 2: Plaza de Olavide 

A pesar de las coincidencias que comentaba anteriormente, no nos conocimos ni en la Plaza de Olavide ni en Ribadeo, sino en Facebook a través de un amigo común (Antonio Gregorio). Pero pronto descubrimos que además de nuestro cariño por Ribadeo y Olavide, teníamos también en común otras aficiones e intereses, como ser ambos autores de un blog sobre nuestra patria chica. Tanta coincidencia no pasó inadvertida para Ángel, a quien pronto se le ocurrió una idea. Me planteó escribir un artículo para su blog sobre mi visión de la Plaza de Olavide, mientras él escribiría para mi blog sobre Ribadeo. Aceptado este intercambio de artículos blogueros, sólo faltaba ponerle fecha a nuestro encuentro, y éste llegó el pasado fin de semana. Me presenté en Olavide cargado con mis bártulos de pajarero (prismáticos, guía de aves y cámara de fotos), para sacar algunas fotos de la plaza y sus aves, y preparar así el material para mi artículo. Además, fue la excusa perfecta para conocernos personalmente. Aparte de disfrutar de su agradable compañía y la de su mujer durante un par de horas, tuvimos (y hablo en plural porque a mí también me acompañó mi mujer) el privilegio de asomarnos a la terraza de su casa y contemplar las estupendas vistas sobre la plaza. Muchas veces habíamos estado en anteriores ocasiones disfrutando de la plaza, pero nunca antes desde ese privilegiado mirador.


Foto 3: Balcón 

Hecha esta introducción sobre el porqué de este artículo, vayamos al asunto, que no es otro que ofrecer mi particular visión sobre la Plaza de Olavide y sus aves. En cuanto Ángel me propuso la idea, rápidamente se me vino a la cabeza cuándo iría a la plaza: cuando llegasen los vencenjos. Sus inconfundibles chillidos en las mañanas y tardes de verano me recuerdan enormemente a los años que viví allí, ya que su presencia era una constante. Recuerdo cómo cada año estaba pendiente de cuándo escuchaba a los primeros ejemplares en llegar, señal de que llegaba el verano (y también el horrible calor) a Madrid. Del mismo modo, cuando de pronto una mañana dejaba de oírlos, sabía que la estación estival se acababa, y me los imaginaba en ese tremendo viaje migratorio que realizan cada año.


Foto 4: Vencejos sobre la plaza 

Los vencejos, a pesar de ser muy comunes en nuestros pueblos y ciudades, pasan normalmente desapercibidos para la mayoría de los ciudadanos, que desconocen su interesante vida y la gran aventura que cada año supone su impresionante viaje migratorio. Son aves muy voladoras, hasta tal punto que en ocasiones pueden pasarse prácticamente el día entero volando sin llegar a posarse, durmiendo incluso en el aire. Por este motivo, ya que casi no las usan, la evolución les ha dotado de patas muy poco desarrolladas y cortas, lo que les dificulta mucho emprender el vuelo en caso de posarse directamente en el suelo. Les resulta mucho más fácil hacerlo desde el nido o lugares elevados, por lo que casi nunca se posan. Pero lo que sí tienen muy desarrolladas son sus potentes alas, ya que son unos auténticos acróbatas del aire, realizando rapidísimos planeos, piruetas, fuertes aleteos, etc. Se alimentan fundamentalmente de pequeños insectos, que capturan abriendo su gran boca en vuelo mientras barren todo lo que pasa en su camino, sobre todo hormigas, moscas, mosquitos… Es por ello que son verdaderos controladores naturales de estas poblaciones de insectos, que tienen su eclosión poblacional en verano, y que si no fuera por los vencejos y otras aves insectívoras, a buen seguro nos harían a todos la vida más difícil. Los vencejos se han adaptado perfectamente a las ciudades, y aquí encuentran sus lugares ideales para anidar y criar, que es para lo que cada año vienen a Madrid. Lo hacen en pequeños huecos y recovecos de edificios, tejados, paredes, etc., ocupando generalmente el mismo nido cada pareja año tras año. Del mismo modo, normalmente las parejas suelen unirse de por vida, separándose durante el invierno y volviendo a unirse en verano en el mismo nido del año anterior. Pero como decía anteriormente, una de las cosas que más me impresiona de estas pequeñas aves, es la gran aventura que supone su migración, que realizan dos veces al año, una para venir a sus lugares de cría, y otra para irse a donde pasarán la otra parte del año. Si ponemos como ejemplo a uno de los muchos vencejos que nacerán esta primavera en la Plaza de Olavide, emprenderá el primer viaje migratorio de su cortísima vida a finales de julio o agosto, acompañado de sus congéneres. Juntos realizarán un increíble viaje de miles y miles de kilómetros, atravesando la península, el estrecho de Gibraltar para dar el salto a África, y desde allí seguir rumbo al sur. En este camino, una de las etapas más peligrosas y complicadas les llegará al atravesar el desierto del Sáhara, ya que no bordean por el Atlántico como hacen otras especies de aves, sino que cruzan el desierto en línea recta. Si en esta arriesgada apuesta les surge algún imprevisto, como un repentino cambio del viento que les alargue el esfuerzo y el tiempo de travesía, o una fuerte tormenta, muchos de ellos morirán, quedándose a mitad de camino de su deseado destino. Los supervivientes, o el grueso de los grupos si las condiciones son buenas, superarán este obstáculo y continuarán descendiendo de latitud, enfrentándose a otros innumerables desafíos. Así será su viaje hasta llegar definitivamente a su particular edén, en algún punto del sur de África, tras sobrepasar el ecuador, como Namibia, Tanzania, Zambia, Malawi… Allí pasarán el verano local, alimentándose de la explosión de insectos que les depare el gran continente, para unos meses más tarde, guiados por su instinto, decidir que les ha llegado de nuevo el momento de emprender viaje. Esta vez lo harán en sentido opuesto, volviendo a enfrentarse de nuevo a un sinfín de retos y dificultades, para llegar de nuevo a la península en los meses de abril o mayo. Y así, año tras año, los vencejos atraviesan medio mundo dos veces al año, continuando un ritual que emprendieron sus antepasados hace muchísimas generaciones.


 Foto 5: Vencejos 

Pero no sólo de vencejos vive Olavide. Esta pequeña placita en pleno corazón de Madrid es un buen refugio para muchas otras de nuestras aves urbanas, como palomas, mirlos, gorriones, urracas, estorninos… Aunque esas, son otras historias.

Foto 6: Gorrión 

Foto 7: Palomas 

Foto 8: Estorninos 

Foto 9: Gorrión 

Enrique Sampedro Miranda es el autor del texto y las fotos que preceden. Blog Ría de Ribadeo: http://ria-de-ribadeo.blogspot.com

20 de marzo de 2013

HÍBRIDO QUIMÉRICO OLAVIDE. Un documental sobre la plaza



Extrañas imágenes, alucinatorias, de una plaza de Olavide mágica e hibridada. El interior del antiguo mercado, automóviles de los años 70 circulando por el anillo exterior al mercado antes de la voladura del mismo.

La plaza actual visitada por una cámara buscando los contraluces. Secuencias de la vida cotidiana. Restos de vidas de otras épocas. Visita a las galerias Galymer de la calle de Alburquerque, lugar de destino de los comerciantes expulsados del mercado destruido.

Solo los vecinos mas mayores pueden identificar con exactitud los planos mas viejos en el tiempo.

Una flor que crece en un frasco, oxigenada artificialmente. Potente metáfora de la Plaza de Olavide

El autor: Rafael Manuel Hernández Martínez. Un proyecto para Taller AW de Proyectos Upsam 2011 2012. No se mas. Así reza los títulos de crédito del vide colgado en youtube a finales de 2011 y al que solo he tenido acceso recientemente por una referencia en una página web rusa.

Prometo investigar mas sobre tan intrigante película. Sobre el origen de las imágenes. Sobre el autor.

9 de marzo de 2013

“Malasaña” de Carlos Osorio. La historia de un viejo barrio de Madrid

Portada del libro "Malasaña" de Carlos Osorio. Colección Barrio de Madrid de la Editorial Temporae. La foto está tomada en las fiestas de San Isidro en la calle del Pez. Años 50.




Hoy se ha presentado al público y a los medios de comunicación la nueva publicación de Carlos Osorio dedicada al barrio de Malasaña. Nadie como él para ejercer como cronista del céntrico barrio de Madrid que unos llaman Maravillas, otros Universidad y, los más, con el nombre de la heroína del dos de mayo de 1808.

Un trabajo de muchos años de recopilación de materiales, de procesar pacientemente noticias y recuerdos vecinales, en muchas ocasiones desde el blog del autor Caminando por Madrid y de investigar en hemerotecas y fondos documentales, han venido a propiciar la gestación de “Malasaña”. Editado por Temporae se suma así a las colecciones de libros de temática madrileñista del grupo editorial La Librería y, por supuesto, a la propia nómina de libros del mismo autor, que ya son referencia imprescindible de todos aquellos que pretendemos conocer las entretelas de nuestra ciudad.

Las notas que vienen a continuación tienen como fuente de inspiración el propio libro, que ya está desde esta misma semana en las librerías, y son un pálido reflejo de los textos, fotografías e ilustraciones que se presentan en el mismo. Pretenden ser una invitación para que usted, lector de este blog dedicado al vecino barrio de Chamberí, repare en la rica historia de las calles que forman el recorrido de nuestros pasos cuando nos dirigimos al centro histórico de Madrid y se anime a comprar el libro de nuestro amigo Osorio. Amigo con el que comparto parentescos lejanos, una visión parecida sobre nuestra sociedad e historia y, no menos importante, un paisaje común de descanso estival, en las viejas regiones de la Mariña de Lugo, él con la mirada y los pasos desde el occidente de la comarca y yo desde el oriente.

Quevedo, desde la atalaya de su glorieta, señala con la mano, su mano de espadachín y poeta, el camino que lleva a los vecinos de Chamberí hacia el centro de la ciudad. Hacía las abigarradas calles que desde Sol bajan a palacio o hacia los desfiladeros que caen al rio Manzanares o, inclinándose al levante, te conducen por aquellas callejas, figones y corralas en las que poetas y perdularios combatían por el amor de las damas o por el éxito de sus comedias.

Si sigues la estela marcada por el señor de la Torre de Juan Abad te verás obligado a transitar por lo que en los tiempos del poeta eran fincas de recreo, conventos, iglesias y palacios. Por San Bernardo caminaría Quevedo para negociar discursos, aleccionar novicias o encargar capas de buen paño de Béjar.

Hoy, al igual que en tiempos del gran escritor, los vecinos de Chamberí transitaremos por la Corredera, por Fuencarral o San Bernardo y encontraremos las huellas de cuatro siglos de la historia de Madrid. Historias de conventos y de iglesias. De los arquitectos, artistas y artesanos procedentes de toda Europa que se establecieron en los barrios actuales de Maravillas, Conde Duque, Universidad u Hospicio al servicio de aquella inmensa máquina de gasto suntuario. De aquellos caserones serios, duros y solemnemente sencillos por fuera que albergaban en su interior salones, capillas y claustros de una riqueza oculta. Calles en las que al caer la noche los señores de palacio se acercaban a practicar sus mejores juegos cortesanos detrás de los tornos conventuales. Historias románticas como los amores de Felipe IV y doña Margarita de la Cruz en San Plácido.

El mismo barrio que pasado el siglo de Oro se llena de palacios de la media nobleza y que empieza a dar vida y trabajo a un tropel de gentes de oficios tan variados como para dar lustre a las cocinas y a las caballerizas de los señores o que en las cercanías de los mismos les resuelven sus demandas de ropa, de calzado o de víveres. 

Pasa el tiempo y los caserones nobles envejecen y los conventos sufren las agresiones de nuevas políticas borbónicas menos amigas que los Austrias del gori gori. Más cultos y empelucados, los borbones son independientes del poder de Roma y bien que lo demuestran poniendo en la frontera a ciertas órdenes religiosas o más tarde propiciando la desamortización. Aquellos artesanos de la época borbónica  se vinculan a nuevas formas de entender la vida. Ya no son solo servidores de los señores de iglesia. Se constituyen en casta abierta, en autónomos de los oficios, de las artesanías urbanas. Son los majos de Madrid. El barrio, los barrios de lo que luego llamaríamos Malasaña cambian su paisaje. También llegan al calor de la corte de la flor de lis otro tipo de nuevos servidores. Músicos extranjeros, como Boccherini, que viven a medias de la nobleza, de la realeza y de las capillas eclesiales.

En estas, y por el mismo camino del norte que en su día nos trajo a los Borbones, llegan las tropas de Napoleón y en un mes de Mayo de 1808 los majos y majas de las barriadas más al norte de la ciudad se apalancan en torno al cuartel de artillería de Monteleón y en jornadas memorables ofrecen un tributo de cariño a una dinastía real que no ha hecho otra cosa que traicionarles. El sacrificio de Clara del Rey, de Manolita Malasaña y de tantos otros humildes hijos del pueblo será un gesto lleno de emoción y cargado de significado. Quedará en la historia de nuestro pueblo. Los héroes de Mayo.

Creación de la plaza del Dos de Mayo en 1868.

 Entre solares derruidos, ruinas de conventos y palacios medio abandonados, el siglo XIX llena el barrio de casas de vecinos, de corralas. Allí se establecen, al tiempo que las autoridades de Madrid deciden abrir las murallas de ronda, colegios, hospitales y nuevos equipamientos como la traída de aguas y la Universidad Central. Los viejos artesanos se especializan en oficios con más demanda: carpinteros, ebanistas, plateros, encuadernadores, impresores, etc. Nuevas clases medias galdosianas ocupan los viejos palacios que se han convertido en casas de vecindad o se inventan nuevos edificios de viviendas. Profesores, artistas, siempre los artistas, llenan los días y las noches del barrio. Las calles se iluminan con las farolas de gas. El agua llega a las casas. El nuevo clima civil y religioso cambia y las heridas urbanísticas se van cerrando poco a poco.

Esa mezcla de barrio de artistas y artesanos se completa y enriquece con el paso de miles de estudiantes. Las calles se llenan de pensiones. Doña Emilia Pardo llena sus salones de la Calle de San Bernardo con pensadores, científicos y periodistas. La corredera de San Pablo es como una arteria vital con sus mercados al aire libre. Entramos en la era tan bien retratada por Rosa Chacel y antes por Galdós. El barrio de Maravillas se convierte en un escenario de rica vida urbana. Los años de la construcción de la Gran Vía tienen un efecto revitalizador y al tiempo, paradójicamente, aislante. El barrio se acantona. Compra en los Mostenses. Se vuelca hacia la Glorieta de Bilbao y hacia la Ancha de San Bernardo. Busca su expansión hacia el norte y llega a urbanizar los cementerios del campo de las Calaveras. Parece como si el barrio quisiera romper sus costuras. 

Mercado al aire libre de la Corredera de San Pablo

 La guerra civil trae un enorme sufrimiento. Su cercanía al frente hace posible que el caserío sufra enormes castigos. En el sacrificio y formando parte del paquete, ¿un error?, el viejo palacio de Liria del duquesado de Alba es destruido. La posguerra, los años del estraperlo, le quitan mucho vigor a los barrios. La Universidad se va a Moncloa. El hospital de la Princesa, encerrado en una malla urbana que imposibilita su desarrollo y modernización, se muda. Los vecinos envejecen. Pero llega el último milagro, los jóvenes, los artistas vuelven a llenar las noches. Es la Movida. Son los años de las fiestas populares en los que la estatua de Daoiz y Velarde se convierte en un tendedero de cuerpos desnudos y jóvenes. Y los garitos nocturnos en lugar de peregrinaje de todo Madrid. Con la noche llega la droga, el tráfico. Nuevos oportunistas compran a precio de saldo viejos caserones y expulsan a unos vecinos empobrecidos, ancianos y humillados por esa ola de ruidos nocturnos. En el barrio ya no nacen niños y los pequeños parques urbanos son desiertos cubiertos de jeringuillas. Son años de plomo y coincide con los años en los que se impone Malasaña como nombre identificativo. Tienen que pasar algunas décadas para que la movida se serene. Para que el barrio de alojamiento a nuevas poblaciones de jóvenes profesionales. Para que se instalen empresas de servicios. Agencias de publicidad, escuelas de arte. Se recuperan algunos equipamientos. Las casas se remozan y como una mancha de aceite nuevos negocios de diseño vienen a sustituir a los viejos comercios cansados, aburridos de ver como sus públicos de siempre desaparecen. 

Imagen icónica de la movida madrileña. Fiestas del 2 de Mayo a finales de los 70 o principios de los 80

 Y en esas estamos. Cientos de ciclistas, gimnasios y tiendas de moda. Nuevas ofertas gastronómicas y hosteleras. Diseño de vanguardia. Modistos. Los yonquis y el puterio parecen de retirada. Eso dicen. Pero siempre Malasaña.

Felicidades a Carlos Osorio por ofrecernos tanto de su tiempo y de su talento.

NOTAS SOBRE EL LIBRO FACILITADAS POR EL AUTOR


27 de febrero de 2013

VIDEO CON LA VOLADURA DEL MERCADO DE OLAVIDE EN EL NODO DE OCTUBRE DE 1977

Si no consigues acceder al video y tienen problemas en el visionado, cosa muy frecuente en la hemeroteca de RTVE que todavía no tiene bien resuelto el probema de ubicación en blogs privados vaya directamente a la fuente del video en esta dirección:

No-DO del 10 de octubre de 1977 - Nº 1811A - RTVE.es

Imágenes del NODO correspondientes a Octubre del 77, tres años justo después de la fecha de la voladura, Noviembre de 1974 . El primer reportaje que ocupa los primeros dos minutos corresponde a la voladura del mercado de Olavide y a la reforma de la plaza consecuente al derribo.

Han sido colocadas recientemente en la hemeroteca de RTVE y yo creo que son la primera vez que vuelven a la luz después de aquellos acontecimientos. Me complace por lo tanto darlas a conocer a los lectores y visitantes del blog. Para tener una completa información de aquel acontecimiento les remito a la entrada del blog dedicada al mismo. En ese reportaje disponen de documentos gráficos muy significativos.

 La Plaza de Olavide: El día que dinamitaron el mercado de Olavide.

Estoy pendiente de conseguir del Colegio de Arquitectos de Madrid copia de una película sobre aquel suceso mucho mas completa que esta del NODO. No se pierdan por cierto el contenido de la narración.

Para los mas jóvenes que son la mayoría de los lectores vale recordar lo que era el NODO. Se trataba de un boletín de noticias de obligada exhibición en los cines durante la larga duración del régimen franquista.


23 de febrero de 2013

Chamberí y sus barrios. Un libro fundamental para entender nuestra historia



En 2011, hace justo dos años por estas fechas, se celebró en las salas de arte del Centro Cultural Galileo, perteneciente al Ayuntamiento de Madrid- Distrito de Chamberí, una cuidada exposición titulada "CHAMBERÍ EN BLANCO Y NEGRO-1875-1975". Fue posiblemente la exposición mas completa realizada sobre la historia, especialmente la historia gráfica, de nuestros barrios y distrito. Acompañando a la misma se editó un excepcional libro de distribución no venal con una tirada corta que solo llegó a pocas personas. Yo lo tengo desde entonces simplemente por apuntarme en una lista.

El legendario ciclista Julian Berrendero delante de lsu tienda de la glorieta de Álvarez de Castro


No ha pasado mucho tiempo para que aquel libro, aquellos materiales, vuelvan a la imprenta, pero esta vez en un formato mas manejable y popular y con el título "CHAMBERÍ y sus barrios".  El sello TEMPORAE de la editorial La Librería ha tenido la idea de acuerdo con los autores de aquel evento de  republicar con algunas novedades y añadidos el resultado de una investigación que da a la historia de nuestro barrio un oportuno lugar en la riquísima tradición librera dedicada a la ciudad de Madrid.


Los autores son Juan Miguel Sánchez Vigil y María Olivera Zaldua, cuyos curriculums académicos coloco mas abajo, son grandes conocedores de la historia de Chamberí. Especialmente de su iconografía y de sus recursos archivísticos fotográficos y literarios. Para la preparación del libro han debido revisar los fondos de instituciones  públicas y privadas y colecciones de prensa. Han tenido la obligación de patearse las calles de nuestros barrios para hablar con decenas de vecinos y rescatar fotos particulares que solamente hoy son accesibles gracias a su esfuerzo. No es un trabajo el suyo de orden académico o universitario simplemente. Tiene el aroma de las crónicas literarias de mejor tradición de nuestra ciudad. Han buscado el lado amable y familiar tanto como el recuento de acontecimientos. 
Otra de las fotos incluidas en el libro. Dispensario médico de Eloy Gonzalo. La foto es de 1945 y pertenece a la colección Santos Yubero.
El libro sirve para acompañar recorridos a pie por innumerables zonas de nuestro distrito que necesitan la guia adecuada para identificar viejas historias, los orígenes de muchas instituciones de nuestro barrio y el acompañamiento ilustrado de aquello que desapareció por la piqueta, la desidia o la propia deriva histórica. Aprenderán con el libro a entender el peso de las órdenes religiosas o de las instituciones educativas civiles. Conocerán las formas de vida de nuestros bisabuelos y abuelos. Sus fiestas, sus devociones, las obras que dieron vida a los barrios. El libro tiene por otra parte anexos muy interesantes sobre su callejero y los personajes ilustres que lo habitaron.
Otra magnífica foto histórica del distrito. En este caso se trata de la fachada de la tienda Viena Capellanes en la calle de Fuencarral. El establecimiento se mantiene prácticamente intacto desde su fundación el mismo diseño de sus escaparates y fachada. La foto es de 1930 y pertenece a la colección de la empresa Viena Capellanes.
Algunos datos sobre el libro facilitados por su editora:
Chamberí y sus barrios
Autores: Juan Miguel Sánchez Vigil y María Olivera Zaldua
Formato: 16 x 16,5 cm, rústica con solapas
312 páginas, 230 fotografías
15,90 euros
Chamberí surgió de la nada, de la necesidad de sobrevivir junto a la cerca que delimitaba Madrid. Hoy es una ciudad dentro de la ciudad, un distrito diverso que abarca tanto corralas como palacetes en sus seis barrios, ALMAGRO, ARAPILES, GAZTAMBIDE, RÍOS ROSAS, TRAFALGAR y VALLEHERMOSO. Este libro recorre sus lugares, sus costumbres y sus gentes a través de más de 200 imágenes con más de un siglo de historia.
SOBRE SUS AUTORES


Juan Miguel Sánchez Vigil


Vallecano de nacimiento y chamberilero de adopción, es profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la UCM, fotógrafo profesional y editor. Es autor de una veintena de libros sobre edición y fotografía, entre ellos: La fotografía en España, otra vuelta de tuerca (2012), La edición en España: industria cultural por excelencia (2009) y Del daguerrotipo a la Instamatic (2007). Ha publicado también varios libros de literatura infantil y juvenil, entre ellos El amuleto Yoruba (Alfaguara) y Un mago en la corte (Gaviota-Everest).


 María Olivera Zaldua
Chamberilera de nacimiento es profesora titular interina en la Facultad de Ciencias de la Documentación de la UCM, documentalista gráfico de la Editorial Espasa-Calpe e investigadora del Archivo del Ateneo de Madrid. Trabaja en la recuperación, gestión y análisis de colecciones, entre ellas la del compositor Joaquín Turina (Tesis Doctoral), e investiga en el uso y aplicación de la fotografía. Ha publicado varios libros sobre fotografía, entre ellos Las estrellas del Ateneo (Ateneo de Madrid, 2011) y La colección fotográfica Laurent en el Museo Textil de la UCM (2009)

PUNTOS DE VENTA

Las librerías donde está el libro son muchísimas, casi todas las del distrito que según me informan los editores lo han acogido muy bien. También han hecho pedidos desde la Casa del Libro y Top Books de Fuencarral, además de Fnac, Corte Inglés, etc. En Altair, en Terán, en la tienda "La Librería" de la calle Mayor 80, donde por cierto se tiene acceso a la mas amplia selección de títulos dedicados a nuestra ciudad. En el distrito incluso lo tienen en algunos kioscos de prensa.

Y por supuesto en la tienda online de ediciones La Librería

ACTUALIZACIÓN MAYO 2013

Coloco un video que sirvió a los autores como tarjeta de presentación del libro:


11 de febrero de 2013

Un ejercicio de observación urbana sobre la Plaza de Olavide


El video de arriba es obra de Sergio Rodríguez. estudiante de Arquitectura en la Universidad Pontificia de Salamanca (Campus de Madrid).

Me ha llamado la atención el juicio tan atinado que Sergio ha elaborado sobre nuestra plaza. Al verlo por primera vez me dije que solo un vecino muy observador podía haber realizado esta "disección" en vivo del diario vivir de Olavide. Incluso desde un punto de visto técnico me llamó la atención la naturalidad de las tomas fotográficas. Solo alguien con presencia muy cotidiana y natural en la plaza tendría esa libertad de grabación, ese ligereza en poner el foco de la cámara sobre tantas personas a lo largo de tantos momentos del día.

Me equivoqué. Sergio no es vecino del barrio. Su obra es fruto de un encargo universitario que lo mismo le hubiera podido colocar en cualquier otro escenario urbano. Pero dejemos que él mismo nos lo cuente:

"Mis profesores plantearon la Plaza de Olavide como lugar de actuación para llevar a cabo un proyecto, que ni mucho menos se iba a construir, era un ejercicio de clase para la asignatura 'Taller de proyectos'. Como el enunciado era muy abierto, consideré como primer paso fundamental del proyecto conocer la plaza, acercarme al lugar donde teníamos que intervenir para tener mi propia visión del lugar, algo más subjetiva, y descubrí entonces que no se trataba de una simple plaza. Con mi cámara en mano y muchas horas por delante, empecé a fotografiar cada cosa que llamaba mi atención. Cada forma de ocupar la plaza, sus habitantes, sus actividades para llegar a unas conclusiones previas y poder empezar a proyectar, tratando de conservar estos usos en el nuevo espacio construido. Con todo el material recogido elaboré el vídeo a modo de "stop motion". Disfruté mucho haciéndolo, es un lugar muy agradable y acogedor. En definitiva, la plaza de Olavide es una plaza con vida, que debe cuidarse y mantenerse así por muchos años."

Solo me queda felicitar a Sergio por tan magnífico retrato de la vida de nuestra plaza y por el permiso para poder colocarlo en nuestro blog. Es evidente que tenemos una generación de jóvenes con un altísimo nivel de formación.

7 de enero de 2013

Comestibles Finos La Esperanza. Plaza de Olavide 5

Foto propiedad de Yolanda Cortés. Posiblemente esta foto esté datada en los años 60. Desapareció en los años 90 después de servir al barrio por mas de 60 años.


Una lectora del blog, Yolanda, quiere compartir con nosotros sus recuerdos de La Esperanza, uno de los últimos comercios de ultramarinos del barrio. Estaba en la esquina de la plaza con Gonzalo de Córdoba en el mismo lugar donde ahora se encuentra la Tienda de Vinos.

Este es el texto que nos envía acompañando a la foto de arriba. Por las dos cosas, foto y texto, le quedamos muy agradecidos. Es como un pequeño regalo de reyes para el blog.

Soy la hija de Ovidio, el encargado de la tienda de ultramarinos La Esperanza, quien junto con Ramón sirvió a distintas generaciones de vecinos, hasta que se jubiló hace aproximadamente unos 20 años, cuando se cerró. Me crie detrás de sus mostradores  y no hay vez que no pase por allí que no sienta añoranza. Seguro que mas de uno recordais este establecimiento.

Tenemos algún documento que data la  tienda en torno a los años 30,  y tengo en mi casa  algún objeto de la época como un tintero y algunas pesas minúsculas, y una romana también muy pequeña para calibrar el tamaño de los garbanzos, cuando estos se compraban por sacos directamente al agricultor, y por supuesto se vendían a granel. 

En el interior de la tienda, la gente que la conoció recordará sus torres de botes de melocotón y de tomate, entrelazados de tal manera que era muy difícil que se pudieran caer, los anaqueles llenos de botellas y latas hasta el techo, que no dejaban ver las paredes, y las cubetas con legumbres de distintas clases, en el frente del mostrador, que hacia que todo el mundo metiera las manos en ellos, era irresistible no hacerlo. 

Recuerdo por Navidad ver a mi padre desmontar los escaparates, para llenarlos de turrones, mazapanes, y demás dulces, y por Semana Santa eran los enormes fardos de bacalao los que ocupaban ese lugar. 

Seria muy difícil intentar resumir muchos años de recuerdos en unas lineas, pero estoy segura, que habrá gente que podría añadir a estos recuerdos otros muchos.

ACTUALIZACIÓN. MAYO DEL 2013

El periódico vasco El Correo publica un reportaje sobre Chamberí el dia 29 de Mayo y reproducen la foto de la tienda La Esperanza sin el debido reconocimiento al origen de la misma. Algo muy habitual en esto de Internet. No merece la pena ni protestar. Me molesta no tanto por el blog como por la familia de Ovidio y por la propietaria de la foto Yolanda Cortés. 

23 de marzo de 2012

Calle Juan de Austria número 13. 1915-2012





Casi 90 años separan en el tiempo las dos fotografías de arriba. El lugar es el mismo: el número 13 de la calle Juan de Austria.

La foto de mas arriba es de 1926 pero el local de la Institución Municipal de Puericultura Sucursal Norte se inauguró en 1915. Asi lo confirma la página de la web Memoria de Madrid de la que he extraido esta información.

La labor asistencial de nuestro ayuntamiento en los tiempos en los que no existían los servicios sociales era fundamental para tratar de aliviar las múltiples desgracias sociales que aquejaban a la población mas pobre de Madrid.

Entre los problemas mas serios estaban los del abandono de los huérfanos e incluso la de bebés recién nacidos. La muerte de las madres en el parto era una circunstancia bastante común. Si en las clases medias y altas era posible contratar a las famosas amas de leche, en el caso de las familias pobres esa posibilidad estaba excluida. La Gota de Leche, una marca que todavía existe en algunas ciudades, era la institución en la que se recogía leche de voluntarias y se ofrecía a los pobres niños de memor edad. Los mayorcitos eran acogidos normalmente en orfelinatos regidos por órdenes religiosas, pero quedaban muchos niños abandonados en las calles o acogidos en familias que necesitaban algún tipo de apoyo. A ese objeto servían instituciones como la de la calle Juan de Austria que debió funcionar posiblemente hasta finales de los años 40.

20 de febrero de 2012

Bombardeos en la guerra civil. Segunda parte


 Edificio de la Plaza de Olavide bombardeado en la guerra civil. Es el actual edificio donde se ubica la Escuela Popular de Música en la esquina con los pares de Trafalgar.


En Abril del año pasado publiqué unas fotos y un comentario sobre el bombardeo que sufrió un edificio de la Plaza de Olavide. La base del artículo la constituían unas fotos originales de Teodoro de Anasagasti.
Este es el enlace al que me refiero: La Plaza de Olavide: Bombardeos sobre la Plaza de Olavide en la guerra civil

Mas recientemente y buscando información sobre Largo Caballero, dirigente histórico del PSOE, que nació y vivió en nuestro barrio, encontré una noticia muy curiosa sobre un atentado que sufrió Francisco Largo Caballero en el mes de Marzo de 1936. Parece ser que dos pistoleros lanzaron un ataque armado contra su residencia en la calle Viriato 39. Esa misma investigación me llevó a  obtener una imagen de la finca de Viriato 39 en una valiosa página web titulada Crónicas de Retaguardia página que recomiendo vivamente.

Desde alli y tirando del hilo llegue a conocer el excelente trabajo que el blog de Juan Larrea titulado Las Heridas de la Guerra está realizando explotando a fondo y de manera creativa el conocido como Archivo Rojo. El Archivo Rojo no es otra cosa que un valioso archivo fotográfico creado por la Junta de Defensa de Madrid durante la República para documentar los daños producidos por el ejército de Franco durante el asedio de Madrid. Ese conjunto con sus correspondientes detalles forma parte de las colecciones archivísticas que el Ministerio de Cultura ha colocado en Internet.

El blog Las Heridas de la Guerra, cuyos materiales en el futuro se trasladarán a la imprenta en un libro del cual en su momento espero que Juan Larrea nos de cumplida información,  ha tratado de reconstruir la memoria de muchos barrios de Madrid colocando como en un espejo las fotos antiguas de las fincas dañadas por la guerra y las correspondientes al mismo espacio vital en nuestros días. Pienso que solo vecinos muy mayores tendrán un recuerdo nítido de aquellos especiales acontecimientos y que merece la pena reproducir para el resto parte del trabajo de nuestro amigo.

He seleccionado algunos conjuntos fotográficos de aquellos edificios documentados próximos a la Plaza de Olavide. Todas las fotos pertenecen al blog Las Heridas de la Guerra y su enlace directo figura en el título superior de cada serie.






 






Solo me queda dar las gracias a Juan por su gentileza en permitir la reproducción de las fotos.

12 de febrero de 2012

¡Al rico botellón helado!

Foto de Rafa. Gracias por permitir su reproducción en el blog.

Una imagen insólita de la fuente de la Plaza de Olavide. Las aguas heladas soportan el peso de restos del botellón nocturno.

Aquí por lo que se ve a todos nos toca aguantar el botellón. Hace unos años era normal que algunos dueños de perros no recogiesen las caquitas de sus mascotas. Hoy, gracias a distintas medidas, la mas importante la propia conciencia de los dueños de los perros, esa lacra casi, casi ha desaparecido totalmente. Con esto del botellón yo me conformo con que los practicantes del rito retiren sus restos a sus convenientes papeleras y contenedores. Si se puede celebrar la fiesta alcohólica a cinco grados bajo cero está claro que sus practicantes tienen preparación física y anímica como para realizar ese sacrificio.

¿O es mucho pedir?

30 de enero de 2012

Cada oveja con su pareja

Foto nümero 1. Panteón de Hombres Ilustres. Foto de Zaqarbal.Licencia CC

Foto número 2. Edificio calle Trafalgar 25
Foto número 3. Círculo de Bellas Artes. Foto de Paco Seoane. CC

Foto número 4. Subestación Eléctrica. Calle Olid 7
Foto número 5. Edificio Trafalgar 23

Foto número 6. Oratorio Caballero de Gracia, Gran Vía. Foto  Luis G. Cabello.CC


A modo de juego "cada oveja con su pareja" las fotos 1 y 2, la 3 y la 4 y la 5 y la 6 están asociadas entre si por un vínculo particular. Escribiré sobre ello en algún momento de esta semana pero si algún lector se anima a descubrir esos vínculos disfrutaremos todos un poquito mas de lo normal.

Algunas pistas. Los seis edificios están firmados por arquitectos muy conocidos de las primeras décadas del siglo XX. Los edificios correspondientes a las fotos 2, 4 y 5 están en la Plaza de Olavide o muy próximos a la misma; cualquier vecino del barrio ha pasado por delante de ellas en innumerables ocasiones.

Ánimo y a jugar. Gracias por cierto a Carlos Viñas y a su espléndida colección de fotos de edificios madrileños. Y a la colaboradora de este blog Mayte Ayuso que me brindó la idea de asociar fotos para otro proyecto que tenemos pendiente.

ACTUALIZACIÓN 4 DE FEBRERO

Bueno, vamos a ello.

FOTOS 1 y  2. 

Tanto el Panteón de Hombres Ilustres como el edificio de viviendas de Trafalgar 25 son obras firmadas por el arquitecto Fernando Arbós y Tremanti, cuyas obras mas conocidas son el Cementerio de la Almudena y la iglesia de San Manuel y San Benito en la calle de Alcalá, enfrente del Retiro.

FOTOS 3 y  4

Obras de Antonio Palacios. El creador del Palacio de Comunicaciones, actualmente convertido por arte presupuestario en Ayuntamiento de Madrid. Hay una anécdota sobre ese edificio de Cibeles que junto con el principio de la Gran Via puede ser el mas fotografiado por nuestros visitantes. Uno de esos visitantes fue León Trotsky a quien le llamó la atención la belleza del edificio y se le ocurrió denominarla "Nuestra Señora de las Comunicaciones" en homenaje a su diseño catedralicio. Antonio Palacios trabajó mucho para el metro de Madrid. Obras suyas, aparte de esta subestación eléctrica de la calle Olid, fueron las estaciones de la linea 1. Por cierto que una de ellas, la de Chamberí es hoy museo y está exactamente igual que la dejó el arquitecto gallego. Puede que existan mas obras del prolífico Palacios en el barrio. Estoy en la pista.

FOTOS 5 y 6

Obras de Carlos de Luque López. Introductor del modernismo en Madrid, quedan bastantes obras de él en nuestra ciudad. Sobre la casa de Trafalgar 23 ya tuve ocasión de reproducir en el blog un marnífico artículo aparecido en el blog de mi amiga Mercedes Gómez Arte en Madrid.

8 de octubre de 2011

Desde la calle San Bernardo hasta la de Álvarez de Castro


Mayte Ayuso es una vecina del barrio desde su infancia. Me ha mandado un texto y unas fotos que lo ilustran para publicar en el blog. Yo estoy encantado de hacerlo pues no es otro el sentido de estas hojas virtuales. La memoria colectiva solo se puede construir grano a grano, con la participación de todos. Gracias Mayte.

Hola me he alegrado mucho al descubrir estas historias que me recuerdan tanto mi niñez. Yo nací en la calle San Bernardo, entre la Glorieta de San  Bernardo, que así la llamábamos todos (vamos la de Ruiz Jiménez) y  Quevedo. Entonces esa parte de calle comprendida entre las dos glorietas  era más ancha, con dos filas de árboles, como mi calle actual, Álvarez de Castro. Más tarde, no acierto a ponerle fecha, quitaron una fila de esos árboles para  beneficio de los coches. 

En esas fechas jugamos en las calles, y vimos cómo fueron haciendo la Plaza del Conde de Valle de Suchil que luego sería el parque donde jugábamos a rescate, a tula y a tantos otros juegos los amigos del barrio y de la pandilla.

Fotos de la colección personal de Mayte. Los jardines son los de Rosales y del Oeste, tradicionales espacios de esparcimiento de las familias del barrio de Chamberí. La esquina de la foto inferior de la derecha nos cuenta Mayte que puede pertenecer al cruce de Cardenal Cisneros con Gonzalo de Córdoba. Todas estas fotos son de los años 50.

De la Plaza de Olavide recuerdo como  mi  madre y yo íbamos a comprar al Mercado y que en invierno hacía un frío tremendo allí, porque no se si os acordáis alguno, tenía forma de tarta de bodas, el piso más grande era el primero el segundo más pequeño y así hasta cuatro pisos, que estaba abierto por el frente. La ventaja de ello era que no olía como otros mercados, que el frutero nos daba zanahorias peladas. Recuerdo también a la señora Trini de la pollería en el centro de la plaza, que le regalaba a mi hermano pequeño huevos sin cáscara que eran como solo de yema. Ahora Fernando su ayudante tiene un puesto impresionante en el mercado de Chamberí de Alonso Cano. Si vais por allí preguntarle es un gran profesional.

De la tienda que comentabas de Cardenal Cisneros esquina Olid, me acuerdo perfectamente del dependiente. Le he visto hace unos años y a mí me parece que sigue igual. Recuerdo de esa tienda las galletitas pequeñitas con forma de pellizquito, no sé cómo se llamaban, no se si  perruchillas o algo así, pero son esos pequeños recuerdos de la infancia que no se olvidan.

Y que más contar de mi barrio sobre comercios antiguos de esas fechas. Está una pequeña mercería que lleva el nombre de Marifer  en la misma calle de  Cardenal Cisneros entre la Calle Olid y la Calle Gonzalo de Córdoba,  en esa época atendida por su dueña una señora mayor y ahora dirigida por su hijo.

Escaparate de la mercería Marifer a la que se refiere Mayte.




Recomiendo por paséis por allí pues tiene de todo. Os trataran muy bien y si tenéis alguna duda  también aconseja de maravilla. 







También está  el Botón de Oro, otra mercería de toda la vida no recuerdo el nombre de la calle. Nota del transcriptor: se trata de la calle Juan de Austria.

En la misma Plaza Olavide tenéis la Zapatería Cantero, visita obligatoria al principio de otoño para comprar las zapatillas calentitas y  a finales de junio a comprar las chanclas de la piscina.

Calzados Cantero. Comercio mas antiguo de la plaza del que hemos
comentado en algunas ocasiones
















Como podéis ver empiezo y no acabo y es que me gusta mi barrio. Ejerzo de chamberilera y presumo de ello, para mi es que lo tiene todo.

Un saludo y hasta pronto.

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